Marcos Almonacid Burgos

Secretario de Estudios de la Carrera de Ingeniería Civil Industrial

Universidad Autónoma de Chile, Sede Temuco

En la histórica Batalla del Cabo de San Vicente, en 1797, Horatio Nelson, un joven capitán de la Marina Británica, tomó una decisión que desafió las normas de la época y cambió el rumbo de la batalla. Frente a una flota española superior, Nelson desobedeció las órdenes de mantenerse en formación y condujo su navío, el HMS Captain, directo hacia el corazón del enemigo. En una maniobra sin precedentes, abordó un buque enemigo, el San Nicolás, y utilizó este barco capturado como un puente para tomar otro, el San José. Su osadía aseguró una victoria crucial y lo consolidó como un líder audaz e innovador.

El ejemplo de Nelson no es solo una lección histórica, sino una metáfora poderosa para las organizaciones modernas. En un mundo marcado por la incertidumbre y los cambios acelerados, necesitamos líderes que actúen “a lo Nelson”: personas capaces de tomar decisiones audaces, cuestionar el statu quo y actuar con creatividad y determinación. Sin embargo, este tipo de liderazgo sigue siendo una excepción en muchas instituciones, donde los «yes men», aquellos que simplemente siguen órdenes sin cuestionarlas, dominan los espacios de poder.

El peligro de los «yes men» radica en su complacencia. Estas personas, aunque pueden parecer eficientes en el corto plazo, representan un riesgo para las organizaciones a largo plazo. Al evitar el conflicto, limitar el pensamiento crítico y priorizar la conformidad, perpetúan errores, sofocan la innovación y disminuyen la capacidad de adaptación en entornos complejos. Cuando las voces críticas y reflexivas son silenciadas, se pierde la oportunidad de tomar decisiones estratégicas que verdaderamente transformen.

El liderazgo “a lo Nelson” no se trata de desobediencia por capricho, sino de ejercer una rebeldía controlada. Esto implica actuar con responsabilidad, evaluando riesgos, entendiendo el contexto y siempre priorizando el objetivo final. Este tipo de liderazgo es una combinación de pensamiento crítico, creatividad táctica y un profundo sentido del propósito. Es la capacidad de desafiar lo establecido cuando la situación lo demanda, pero siempre con fundamentos sólidos.

Para construir líderes con estas cualidades, es imprescindible fomentar el pensamiento crítico desde la educación, crear culturas organizacionales que valoren el cuestionamiento constructivo y reconocer la innovación como una herramienta esencial para el progreso. En este entorno, el desacuerdo no debe percibirse como una amenaza, sino como una oportunidad para enriquecer las decisiones y fortalecer los equipos.

En los tiempos actuales, donde enfrentamos crisis globales, transformaciones tecnológicas y desafíos económicos, el conformismo ya no es una opción. Necesitamos líderes que sepan interpretar las señales del entorno y que, como Nelson, estén dispuestos a actuar con coraje y decisión, incluso cuando ello implique desobedecer lo convencional en busca de un bien mayor.

Las organizaciones del futuro no se construirán con «yes men», sino con profesionales que comprendan que el verdadero liderazgo implica tomar riesgos informados, fomentar la autonomía y actuar con propósito. La pregunta no es si necesitamos líderes “a lo Nelson”, sino si estamos preparados para liderar como él.

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