La nueva legislación habilita la comercialización de cultivos como tomates con vitamina D y posiciona al país como referente en innovación biotecnológica agrícola.

El Parlamento de Inglaterra aprobó una legislación clave que permitirá el desarrollo, cultivo y comercialización de productos agrícolas editados genéticamente, como los tomates enriquecidos con vitamina D. Esta medida consolida al país como pionero en el uso regulado de tecnologías de mejoramiento genético en Europa, con un enfoque en la resiliencia, la salud pública y la sostenibilidad agrícola.

Una política científica para la agricultura del futuro

La nueva normativa, que implementa la Ley de Tecnología Genética (Mejoramiento de Precisión), marca un giro en la política agraria del Reino Unido. Permite aplicar técnicas avanzadas de edición genética en invernaderos y campos agrícolas sin la necesidad de clasificar estos productos como organismos genéticamente modificados (OGM), lo que facilita su desarrollo y comercialización.

El mejoramiento de precisión es un conjunto de técnicas biotecnológicas que permiten modificar de manera específica el ADN de las plantas para introducir características deseadas, como mayor resistencia a enfermedades o mejor contenido nutricional. A diferencia de los OGM tradicionales, no implica la incorporación de genes externos, lo que ha sido clave para su aceptación regulatoria.

El caso de los tomates con vitamina D

Uno de los desarrollos más emblemáticos es el de los tomates con vitamina D, creados por científicos del Centro John Innes. Esta innovación responde a una necesidad de salud pública: la deficiencia de vitamina D afecta a millones de personas y se relaciona con enfermedades crónicas como la osteoporosis y trastornos inmunológicos.

Con la nueva ley, estos productos podrán llegar al mercado de forma más rápida, segura y accesible, eliminando barreras regulatorias que antes frenaban su aplicación práctica.

Voces científicas y geopolítica regulatoria

Desde el sector científico, la aprobación fue recibida con entusiasmo. Penny Hundleby, directora de asociaciones del Centro John Innes, afirmó que el mejoramiento de precisión “ofrece a Inglaterra una oportunidad única para liderar la producción sostenible de alimentos”. Por su parte, el profesor Graham Moore subrayó que se trata de un paso fundamental para “mejorar la vida de las personas”.

La regulación también ha sido valorada desde el extranjero. El Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, destacó que “la experiencia de Inglaterra demuestra que cuando la ciencia es escuchada y se regulan las nuevas tecnologías, se fortalece la innovación”. Añadió que esta legislación democratiza la biotecnología al permitir que pymes, universidades y centros públicos puedan desarrollar cultivos más nutritivos y resistentes.

¿Un modelo para Europa?

Con esta ley, Inglaterra se posiciona junto a potencias agrícolas como Canadá, Estados Unidos, Argentina y Chile, que ya cuentan con marcos regulatorios que permiten el uso comercial de cultivos editados genéticamente. En contraste, varios países de la Unión Europea mantienen restricciones más estrictas, lo que ha generado debate en torno a la soberanía científica y alimentaria del bloque.

Este cambio normativo no solo tiene implicancias tecnológicas, sino también éticas, ambientales y políticas. El uso de cultivos editados genéticamente se proyecta como una herramienta clave para enfrentar el cambio climático, fortalecer la seguridad alimentaria y cerrar brechas de acceso a la innovación agrícola.

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