El Voluntariado de Invierno UA marcó un nuevo hito en el compromiso social universitario, con una intervención en la Escuela Padre Juan Wevering, en la localidad costera de Puerto Domínguez, comuna de Puerto Saavedra. Durante una semana, 30 estudiantes de la Universidad Autónoma de Chile, Sede Temuco, dedicaron sus vacaciones al mejoramiento de espacios educativos, beneficiando directamente a más de 100 niñas y niños.
Voluntariado de Invierno UA: compromiso estudiantil en acción
Con brochas en mano y vocación de servicio, los estudiantes realizaron tareas como pintura de salas, reacondicionamiento de áreas comunes y revitalización de espacios escolares. Este esfuerzo no solo mejoró las condiciones materiales del establecimiento rural, sino que también fortaleció la conexión entre la universidad y los territorios.
“Esta experiencia no solo les permite aplicar lo aprendido en su formación profesional, sino también generar vínculos reales y trabajar colaborativamente en soluciones que impacten positivamente la calidad de vida de las personas”, explicó Marcela Chávez, directora Académica de la Universidad Autónoma de Chile.
Formación integral a través del Voluntariado de Invierno UA
Desde la dirección de VidaUA, Ignacio Osorio, director corporativo, destacó que la formación universitaria no debe limitarse al aula: “En la Universidad no solo buscamos formar buenos profesionales, sino también personas con vocación de servicio, habilidades transversales y compromiso con su entorno”.
En la misma línea, Patricio Ponce, director de ExperienciaUA, valoró la actividad como un eje central de la formación integral: “Es una instancia enriquecedora que permite trabajar en equipo, afianzar lazos y poner en práctica valores como la empatía, la solidaridad y el compromiso social”.
Voluntariado de Invierno UA: impacto en la comunidad y en los estudiantes
La comunidad educativa de la Escuela Padre Juan Wevering recibió con gratitud el aporte de los jóvenes. “Ver a estos estudiantes trabajando con tanta dedicación por nuestra escuela nos llena de esperanza. Para nuestros niños será un regreso a clases distinto, más cálido y más bonito”, expresó Esteban Martínez, director del establecimiento.
El voluntariado también impactó profundamente a quienes participaron. “Fue una gran oportunidad para descubrir mis capacidades como líder, trabajar en equipo y aportar a una comunidad que nos recibió con mucho cariño”, dijo Danilo Gallardo, estudiante de primer año de Trabajo Social.
Desde Colombia, Carla Gallego, estudiante internacional de Fonoaudiología, resumió su experiencia con emoción: “Lo más lindo fue poder dar sin esperar nada a cambio. Me sentí acogida, aprendí de la cultura, conocí personas maravillosas. Vivir para servir, eso es lo que me llevo”.
Cierre del Voluntariado de Invierno UA: emoción, reflexión y comunidad
La experiencia culminó con una ceremonia simbólica de cierre, en la que se entregaron reconocimientos y se compartieron reflexiones colectivas. Los estudiantes regresaron con mochilas cargadas de aprendizajes, herramientas para la vida y una convicción renovada de que el voluntariado transforma tanto a quien recibe como a quien da.