Un nuevo accidente fatal en la ruta Villarrica–Freire volvió a encender las alarmas en la zona lacustre. Alcaldes advierten que la falta de infraestructura vial ya no es un problema futuro, sino una urgencia que sigue costando vidas, mientras el proyecto de doble vía continúa entrampado.
La infraestructura vial en la zona lacustre de La Araucanía vuelve a estar en el centro del debate público. Tras un grave accidente de tránsito ocurrido durante el fin de semana en la ruta que conecta Villarrica con Freire —que dejó 10 personas lesionadas y un niño fallecido—, los alcaldes de Pucón y Villarrica insistieron al Ministerio de Obras Públicas (MOP) en la necesidad urgente de avanzar en el proyecto de doble vía Freire–Villarrica.
El hecho no solo generó conmoción en la comunidad, sino que reabrió una discusión que se arrastra hace años: la insuficiente capacidad de una ruta clave para el acceso a la zona lacustre, especialmente en temporada estival, cuando el flujo vehicular aumenta de forma exponencial. Para las autoridades locales, seguir postergando esta obra es seguir aceptando un riesgo permanente para quienes transitan a diario por este tramo.
Accidentes, congestión y una ruta que ya no da abasto
El alcalde de Pucón, Sebastián Álvarez, fue enfático en señalar que la doble vía no es un lujo, sino una necesidad básica para la conectividad y seguridad de la zona. Según indicó, este proyecto seguirá siendo planteado incluso al próximo gobierno, ya que responde a una realidad que afecta tanto a residentes como a turistas.
Álvarez agregó que la problemática no se limita solo a la ruta Freire–Villarrica, sino que se extiende a la conectividad interna de las comunas lacustres, donde la infraestructura actual no está preparada para el crecimiento demográfico ni para el aumento sostenido del parque automotriz. “No podemos seguir reaccionando solo después de tragedias”, deslizó, apuntando a la urgencia de una planificación vial acorde a la realidad del territorio.
En la misma línea, el alcalde de Villarrica, Pablo Astete, advirtió que esta ruta funciona como una verdadera puerta de entrada a la zona lacustre y que los accidentes en el sector se han vuelto cada vez más frecuentes. Para el jefe comunal, la falta de inversión estructural está directamente relacionada con el aumento de siniestros viales.
Proyecto entrampado y sin prioridad presupuestaria
Durante una reciente visita a La Araucanía, la ministra de Obras Públicas, Jessica López, abordó el estado del proyecto de doble vía Freire–Villarrica y reconoció que su avance se vio frenado por múltiples factores. Entre ellos, una consulta mal ejecutada y la ausencia del proyecto dentro de las prioridades presupuestarias en años anteriores.
Desde el MOP, Ministerio de Obras Públicas, se explicó que antes de avanzar hacia una eventual licitación es necesario resolver definiciones clave, como la estimación de costos, los permisos ambientales y el diálogo con las comunidades involucradas. Sin embargo, para las autoridades locales, estas explicaciones no logran disipar la sensación de abandono que existe frente a una ruta considerada crítica.
Mientras los estudios, diagnósticos y evaluaciones siguen su curso, la realidad en el asfalto es otra: congestión, maniobras riesgosas y accidentes que se repiten. La presión de los alcaldes busca precisamente acelerar decisiones políticas que, a su juicio, ya no admiten más retrasos.
La discusión por la doble vía Freire–Villarrica vuelve así al punto inicial, pero con un contexto más dramático. La urgencia ya no se mide solo en flujos vehiculares o proyecciones técnicas, sino en vidas humanas. Y en ese escenario, la infraestructura vial deja de ser un tema administrativo para transformarse en una prioridad ineludible.
