Desde Davos, el magnate apuesta por energía limpia a gran escala, robots humanoides en el mercado y una IA superior a la humana antes de 2031


Elon Musk volvió a sacudir el tablero global. Esta vez, el foco no estuvo en Marte ni en X, sino en Europa y, particularmente, en la llamada “España vaciada”, que el empresario propone transformar en la gran central solar del continente.

Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, en diálogo con el presidente y CEO de BlackRock, Larry Fink, Musk planteó que las zonas despobladas del interior de España —junto con regiones similares como Sicilia— reúnen condiciones ideales para instalar megaproyectos fotovoltaicos capaces de abastecer de electricidad limpia a toda Europa.

Energía solar a escala continental

Según Musk, la baja densidad poblacional, la alta radiación solar y la disponibilidad de suelo convierten a estas áreas en un activo estratégico clave para la transición energética europea. “Podrían generar toda la electricidad que necesita Europa”, aseguró, defendiendo un despliegue masivo de paneles solares similar al que ya se impulsa en distintas regiones de Estados Unidos.

En ese contexto, el fundador de Tesla y SpaceX criticó la política arancelaria aplicada por la administración de Donald Trump, señalando que los impuestos a la importación de células solares chinas encarecen los costos y frenan la expansión global de la energía fotovoltaica.

Robots humanoides: del laboratorio al mercado

Más allá de la energía, Musk también adelantó novedades en robótica. Confirmó que los robots humanoides Tesla Optimus ya realizan tareas simples dentro de las fábricas de la compañía y anticipó que en 2026 podrán ejecutar labores considerablemente más complejas.

El gran salto, sin embargo, llegaría en 2027, año en que estos robots comenzarían a venderse directamente al público, abriendo —según Musk— un mercado de consumo completamente nuevo y potencialmente disruptivo para la economía global.

Inteligencia artificial: plazos cada vez más cortos

En materia de inteligencia artificial, el empresario fue aún más audaz. Estimó que una IA con capacidades comparables a las humanas podría alcanzarse entre finales de 2026 y 2027, y proyectó que entre 2030 y 2031 podría emerger una inteligencia artificial capaz de superar en razonamiento a toda la humanidad en su conjunto.

Eso sí, Musk advirtió sobre la necesidad de avanzar con extrema precaución. Recordó los riesgos asociados a un desarrollo descontrolado de la robótica y la IA, evocando escenarios distópicos al estilo Terminator. Aun así, subrayó que el potencial económico de estas tecnologías es gigantesco.

Un crecimiento económico sin precedentes

“Si contamos en todas partes con robots y con una inteligencia artificial gratuita o casi gratuita, se producirá una expansión de la economía mundial realmente sin precedentes”, afirmó. A su juicio, este escenario permitiría cubrir con holgura las necesidades humanas básicas y dar paso a un crecimiento económico global sin parangón histórico.

Con su propuesta sobre la “España vaciada”, Musk no solo volvió a marcar agenda, sino que puso sobre la mesa una pregunta incómoda para Europa: ¿está el continente listo para pensar la transición energética y tecnológica en una escala verdaderamente radical?

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