El dirigente Aucán Huilcamán sostuvo que la continuidad del Estado de Excepción en la Macrozona Sur refleja una política de seguridad sin legitimidad en el territorio y llamó a revertir la medida para abrir un diálogo político real.


El líder mapuche Aucán Huilcamán acusó al Gobierno del Presidente Gabriel Boric de profundizar la militarización en La Araucanía, en el marco de la extensión del Estado de Excepción Constitucional que se mantiene vigente en la Macrozona Sur por más de tres años y que continúa proyectándose en 2026.

Huilcamán, representante del Consejo de Todas Las Tierras, sostuvo que la presencia sostenida de Fuerzas Armadas en la región evidencia —a su juicio— una falta de legitimidad de las instituciones del Estado en el territorio. El dirigente comparó el escenario actual con periodos históricos de fuerte intervención militar en la zona, señalando que la estrategia de seguridad no ha logrado resolver el conflicto de fondo.

Estado de Excepción 2026: una medida sin solución estructural

El Estado de Excepción en la Macrozona Sur fue implementado en 2022 bajo un esquema “acotado”, pero posteriormente amplió sus facultades mediante decretos que reforzaron el rol de las Fuerzas Armadas en tareas de resguardo. A semanas de que el actual mandatario deje La Moneda, la medida continúa vigente.

Para Huilcamán, la prolongación del Estado de Excepción en 2026 demuestra que la estrategia no ha logrado frenar de manera definitiva los hechos de violencia, y que su extensión permanente termina normalizando la militarización del territorio. Según indicó, en otras regiones del país se registran delitos de alta connotación pública sin que se apliquen herramientas constitucionales extraordinarias de este tipo.

El reclamo apunta a lo que considera un trato diferenciado hacia La Araucanía, donde la política de seguridad se ha sostenido con presencia militar continua, sin avances sustantivos en una agenda política de diálogo.

Críticas a la legitimidad institucional

El dirigente mapuche afirmó que el problema central radica en la falta de legitimidad del Estado en el territorio. Desde su perspectiva, la seguridad no puede sostenerse exclusivamente en herramientas de fuerza, sino que debe incorporar mecanismos políticos, reconocimiento y acuerdos estructurales.

Huilcamán insistió en que la militarización prolongada tensiona aún más la relación entre el Estado y el pueblo mapuche, profundizando desconfianzas históricas. En ese contexto, planteó que la continuidad del Estado de Excepción refleja una política reactiva más que una estrategia integral de solución del conflicto.

Disposición al diálogo con nuevas autoridades

Pese a sus críticas, el líder del Consejo de Todas Las Tierras manifestó su disposición a dialogar con el próximo delegado presidencial regional, Francisco Ljubetiuc, siempre que exista una agenda pública y transparente.

Huilcamán subrayó que revertir el Estado de Excepción sería, a su juicio, una señal política clave para abrir un nuevo ciclo de conversaciones orientadas a la paz y al entendimiento.

Mientras el debate sobre seguridad y gobernabilidad continúa marcando la agenda en La Araucanía, la continuidad del Estado de Excepción en 2026 se instala como uno de los principales puntos de tensión entre el Ejecutivo y actores del mundo mapuche, en un escenario donde la demanda por soluciones estructurales sigue pendiente.

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