Universidad Autónoma de Chile Conmemora el Día internacional de la Juventud

Dr. Eduardo Sandoval Obando

Investigador Claustro Doctorado en Ciencias Sociales

Universidad Autónoma de Chile

Instaurado en 1999 por la Organización de Naciones Unidas, se trata de una celebración anual que busca promover el papel de la juventud como un grupo relevante en los procesos de cambio y transformación social. En este sentido, la mitad de las personas en nuestro planeta tienen 30 años o menos, y se espera que representen el 57% para fines de 2030. No obstante, solo el 2,6 % de los parlamentarios tienen menos de 30 años y menos del 1 % de estos jóvenes políticos son mujeres.

Por consiguiente, en una era caracterizada por complejos desafíos, no se puede subestimar el papel de los jóvenes en la promoción del desarrollo sostenible de cara al 2030. A medida que transitamos por problemáticas a escala global tales como la emergencia climática, el aumento del desempleo y la transformación del mundo del trabajo, la exclusión política de las generaciones más jóvenes, la crisis migratoria y política, además de políticas públicas que no han resuelto estructuralmente las desigualdades existentes en el acceso a una salud y educación de calidad, se hace evidente que la motivación, la creatividad y el pensamiento divergente son características esenciales con las que los jóvenes pueden repensar la sociedad actual. ¿Por qué debemos valorar los aportes de los jóvenes en la sociedad actual?

Primero, con una afinidad natural por la tecnología, los jóvenes aportan nuevas perspectivas y soluciones innovadoras a los históricos problemas de la sociedad. Su fluidez digital les permite aprovechar el poder de las redes sociales, el análisis del big data y las multiplataformas para compartir y movilizar experiencias, saberes y prácticas que propicien el cambio social a escala global. A través de la conectividad digital, unen diversas voces, haciendo del desarrollo sostenible una misión compartida.

Segundo, la flexibilidad y motivación de los jóvenes para aceptar el cambio los posiciona como pioneros en la adopción de prácticas sostenibles. Desafían las normas tradicionales, fomentando una cultura de consumo consciente, energía renovable e innovación ecológica. Al integrar valores sostenibles en sus estilos de vida y prácticas cotidianas, inspiran a las comunidades e industrias a seguir su ejemplo. Tercero, la naturaleza colaborativa de la era digital empodera a los jóvenes para formar redes que trascienden fronteras. Intercambian conocimientos, comparten sus talentos y co-crean soluciones, acelerando el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su acción colectiva, impulsada por la tecnología, desafía las estructuras de poder tradicionales y estimula reformas políticas significativas al corto, mediano y largo plazo. Cuarto, el idealismo y entusiasmo innato de los jóvenes pueden aprovecharse para promover el diálogo, la comprensión y la reconciliación. La promoción de la no violencia y la no discriminación, pueden ser la fuerza impulsora de una paz duradera en sus comunidades. Finalmente, los jóvenes se convierten en protagonistas del desarrollo sostenible, iniciando el cambio a través de la innovación, la colaboración y la determinación inquebrantable por construir un futuro en el que todos y todas tengan cabida. Sus experiencias (personales y profesionales) en la era digital los convierten en socios invaluables para dirigir nuestro mundo hacia un mañana más equitativo, próspero y sostenible. Ha llegado el momento de reconocer a los jóvenes como la fuerza impulsora del cambio, avanzando en la construcción de un futuro sostenible para todos/as.

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