La senadora ha intercedido en favor del Grupo Biba, una de las inmobiliarias más cuestionadas por construir fuera de norma.


El alcalde Felipe Muñoz y su equipo se mantienen firmes en su negativa a recepcionar edificios con permisos irregulares y graves infracciones urbanísticas.

El conflicto por los llamados «edificios fantasmas» en Estación Central se agudiza. A pesar de la reelección del alcalde Felipe Muñoz, quien ha reiterado su rechazo a los mal llamados “guetos verticales”, diversos actores ligados al mundo inmobiliario –y políticos como la senadora Ximena Rincón– insisten en presionar al municipio para que recepcione construcciones que fueron levantadas sin respetar las normas urbanísticas vigentes.

Lejos de tratarse de una cuestión de corrupción o falta de pagos, como algunos han insinuado, la negativa municipal se basa en razones legales y técnicas: muchas de estas obras no cuentan con solicitudes de recepción final, y otras presentan severas infracciones a las reglas de edificación.

Lobby y presión mediática

Una de las figuras políticas que ha intercedido en favor de los desarrolladores es la senadora Rincón, quien, en el programa Sin Filtros, apareció con un comentario infundado y que ni siquiera consultó con los vecinos afectados, dicen en Estación Central, abogando en beneficio de la inmobiliaria Grupo Biba, cuestionada por levantar torres en zonas no aptas, fuera de norma y en condiciones que han generado hacinamiento, colapso de servicios y deterioro del entorno urbano.

Además, abogados como David Cademartori y Christian Espejo han visitado reiteradamente el municipio sin cumplir los protocolos establecidos por la Ley del Lobby, presionando de forma irregular a funcionarios públicos para revertir decisiones técnicas.

Contraloría y Minvu no avalan ilegalidades

A pesar de lo afirmado por las inmobiliarias y algunos medios y la misma senadora Rincón, la Contraloría General de la República nunca ha ordenado la recepción de los edificios en cuestión. Su dictamen solo reconoció la irregularidad del escenario urbanístico y recomendó que el municipio revise las solicitudes conforme a la ley. Tampoco el Minvu Metropolitano ha autorizado regularizaciones automáticas: por el contrario, su Seremi Carolina Casanova ha señalado que los permisos presentan una “ilegalidad normativa urbanística” y que lo construido no se condice con los permisos originales, declarados ilegales.

En un dictamen clave, el Minvu instruyó al municipio a realizar los estudios necesarios, sin permitir en ningún caso modificaciones más permisivas que los permisos iniciales. Así, cualquier intento de “validación retroactiva” carece de sustento técnico y legal.

Vecinos y municipio, en defensa de la ciudad

Los habitantes de Estación Central y las organizaciones civiles se han opuesto tajantemente a esta forma de densificación descontrolada. Denuncian que la comuna se encuentra saturada, con servicios colapsados y un entorno cada vez más deteriorado, afectando gravemente la salud y calidad de vida de la población, en especial niños y adultos mayores.

El municipio, en tanto, ha sido enfático: “Ninguna de estas presiones nos apartará de la estricta observancia de la ley”.

Mientras tanto, el Ministerio de Vivienda deberá definir si será garante del cumplimiento de la normativa urbana o si cederá ante las presiones políticas y empresariales. Lo que está en juego es mucho más que un permiso: es el modelo de ciudad que queremos para Chile. Y eso la senadora Rincón debería saberlo.

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