¿Redes sociales en plena cosecha? Sí, y con sentido
“¿Y tú en qué red social estás?” ya no es solo una pregunta de oficina o sobremesa citadina. Ahora también se escucha —aunque tímidamente— entre surcos de cerezas y tractores. Porque, aunque suene raro, el mundo agrícola también necesita aprender a comunicar. Si no lo hace él, otros hablarán por él. Y eso puede salir caro.
Durante décadas, el agro ha funcionado en silencio. Su fortaleza estaba en el boca a boca, en la confianza construida en terreno y en la cercanía humana. Pero eso ya no basta. Hoy, muchas decisiones de compra, inversión o vínculo parten con una búsqueda en Google. Y ahí, el agro tradicional… simplemente no aparece.
Comunicar no es opcional: es estrategia
“No hay formación en universidades —ni en pregrado ni en MBA— sobre cómo comunicar estratégicamente lo que haces como profesional o empresa del agro”, afirma Pablo Cea, ingeniero agrónomo y MBA, socio de Agrotecnia. “No se enseña a pensar en redes sociales, ni a verse como marca. Pero hoy un productor, un asesor o una empresa agrícola también necesita contar lo que hace, conectar con su cliente y mostrar valor. Y eso requiere estrategia”.
Y no se trata de subir una foto con el filtro bonito. Se trata de entender tu relato, convertirlo en contenido útil y medir su impacto. Porque comunicar es generar confianza antes de cualquier reunión.
El cambio ya empezó (aunque aún tímido)
Cada vez más jóvenes que vuelven al campo —o que se han criado en él— están mostrando su trabajo, sus procesos, sus historias. Algunos desde el orgullo. Otros con una genuina inquietud:
¿Cómo comunico el valor de lo que hago?
¿Qué hago con Instagram, TikTok, LinkedIn?
¿Cómo me convierto en marca sin dejar de ser persona?
Ejemplos sobran. Empresas familiares como AgroBiDA en Argentina, enfocadas en la cosecha mecánica de tomate, han logrado una presencia digital potente y coherente. También hay pequeños productores que, con pocos recursos, se han atrevido en TikTok con videos educativos o comerciales. Incluso sectores como la avicultura han encontrado en las redes una vitrina inesperada.
Vencer la resistencia: no es moda, es oportunidad
“La resistencia existe, sí”, comenta Pilar Medina, más conocida como Srta P, directora creativa de Publicidad Fácil y fundadora de Actívate360, un programa de formación estratégica en comunicación. “He tenido reuniones con dueños de campo que sienten que eso no es para ellos, o que ‘eso lo ve el hijo’. Pero también he visto visionarios, hombres y mujeres que entienden que si la tecnología ayuda, se incorpora. Les encanta YouTube. Lo importante es enseñarles sin presionar. Mostrar que esto no es solo para vender: es para visibilizar lo que hacen y el aporte que generan”.
¿En qué red social debería estar mi negocio agrícola?
No se trata de estar en todas partes. Se trata de estar donde está tu audiencia.
“Lo primero es entender dónde están tus clientes”, explica Cea. “¿Te buscan en Google? ¿Te encuentran por Instagram? ¿Te revisan en LinkedIn o te escriben por WhatsApp? A partir de eso se define una estrategia que tenga sentido. Y si no tendrás tiempo para generar contenido, lo mejor es planificar o buscar apoyo profesional”.
El agro también es digital (aunque huela a tierra mojada)
La presencialidad sigue siendo clave: recorrer un predio, compartir un mate o saber de dónde viene alguien. Pero eso no es incompatible con tener una buena estrategia digital. De hecho, una alimenta a la otra. La confianza cara a cara se puede iniciar con un video, una historia o un reel.
Entonces, ¿por qué tantos aún no se suben al mundo digital?
“Porque nadie les enseñó a hacerlo, y porque aún hay miedo”, dice Srta P. “En el Programa Actívate trabajamos eso: no se trata de posar para Instagram, sino de entender tu relato, traducirlo en contenido útil y medir el impacto que genera. El contenido ya existe: está en tu cosecha, en tus decisiones, en tu historia familiar. Solo hay que aprender a contarlo”.
Conclusión: comunicar no es vanidad, es generosidad
El agro tiene mucho que decir. Y ya es hora de que lo haga con voz propia. En un mundo hiperconectado, mostrar lo que haces no es vanidad: es estrategia, es supervivencia, y también, un acto de generosidad.
Porque al otro lado de la pantalla puede haber alguien que necesita escuchar tu historia: un pequeño emprendedor, un futuro aliado o simplemente alguien que, como tú, quiere hacer las cosas bien.