Uno de los factores determinantes a la hora de evaluar la fertilidad femenina es la reserva ovárica, es decir, la cantidad de ovocitos disponibles que tiene la mujer en un período determinado. Este número, que es finito y se estima en un millón al momento de nacer, disminuye con la edad tanto en cantidad como en calidad; de hecho, al llegar a la pubertad la cifra se reduce hasta los 400.000 ó 500.000 ovocitos.
Edad y fertilidad: ¿cuándo empieza el reloj biológico?
Hay que tener presente que, para un embarazo espontáneo, el periodo más fértil de una mujer es entre los 16 y los 30 años, ya que dispone de una buena cantidad y calidad de ovocitos. Entre los 35 y los 37 años ese nivel disminuye considerablemente, y luego merma de forma exponencial. A partir de los 40 años la capacidad reproductiva está muy disminuida, y entre los 45 y 55 años empieza otra fase conocida como climaterio-menopausia, en que termina la función ovárica y con ello la posibilidad de gestar con ovocitos propios.
Pruebas que revelan el estado real de tus óvulos
Existen varias pruebas médicas para determinar cuál es el verdadero estado de la reserva ovárica de una mujer, destacando la AMH en sangre (hormona antimulleriana) y la ecografía con recuento de folículos antrales (RFA). Adicionalmente podemos considerar la FSH (hormona folículo estimulante) y el estradiol E2 (estradiol), aunque con menor rendimiento que las señaladas anteriormente.
La importancia de la AMH
“Cada una tiene el mismo propósito: medir la reserva ovárica para luego determinar la capacidad del ovario de producir óvulos factibles de derivar en fecundación y embarazo. A diferencia de otras hormonas, la AMH no varía significativamente a lo largo del ciclo menstrual, lo que la convierte en un marcador confiable de la reserva ovárica”, explica doctor José Antonio Morales, especialista en medicina reproductiva de IVI Santiago.
Factores que pueden acelerar la pérdida de óvulos
El factor principal que causa la disminución de la reserva ovárica es la edad, pero no el único que interviene en este proceso. Hay muchos otros indicadores que también pueden afectar la fertilidad femenina, incluso antes de lo esperado, y todos estos escenarios pueden terminar en una menopausia precoz o en un fallo ovárico prematuro (FOP).
Otros factores de riesgo
“Cada vez que hay daño ovárico podemos esperar que disminuya la reserva de ovocitos, situación que es irrecuperable, y también hay un grupo de pacientes en los que disminuye la reserva ovárica antes de tiempo, sin poder detectar su causa”, agrega el especialista. Los factores que pueden influir son: endometriosis, cirugía ovárica, genética, tratamientos médicos (quimioterapia, radioterapia de la pelvis), tabaquismo, enfermedades autoinmunes y otros.