Traiguén. El Gobierno de La Araucanía concretó una inversión superior a los $633 millones para modernizar el equipamiento del Hospital Dr. Dino Stagno de Traiguén, con la reposición de camas clínicas, equipos médicos y mobiliario, beneficiando a usuarios de la comuna y localidades vecinas de la provincia de Malleco. Sin embargo, el anuncio vuelve a poner sobre la mesa una discusión estructural: la histórica deuda en infraestructura sanitaria en la zona norte de la región.
La iniciativa permitió adquirir 77 camas clínicas con sus respectivos veladores y mesas de alimentación, además de un autoclave, baño maría, refrigerador, bombas de nutrición y mobiliario para farmacia. Las nuevas adquisiciones ya se encuentran operativas y buscan mejorar la calidad de la hospitalización, la seguridad del paciente y las condiciones laborales del personal de salud.
Una inversión necesaria, pero tardía
Durante una visita inspectiva, el Gobernador René Saffirio destacó que los recursos regionales adquieren sentido cuando se transforman en obras concretas para la comunidad. “Los pacientes del hospital de Traiguén van a poder pasar su tiempo de hospitalización en condiciones muy superiores a las que existían antes”, señaló la autoridad, quien también recordó la adquisición de ambulancias para la provincia de Malleco como parte de una estrategia de fortalecimiento de la red asistencial.
No obstante, funcionarios y usuarios han señalado durante años que el hospital operaba con camas deterioradas, sin barandas de seguridad ni sistemas adecuados de posicionamiento, lo que generaba riesgos clínicos y sobrecarga física para el personal. La reposición del equipamiento, si bien valorada, evidencia el rezago en inversión preventiva y renovación oportuna de infraestructura básica.
Malleco y la brecha estructural en salud
La provincia de Malleco concentra algunos de los indicadores más críticos en acceso a salud de la región, con establecimientos de mediana complejidad que deben cubrir amplias zonas rurales y una población dispersa. La modernización del Hospital de Traiguén se suma a otras inversiones puntuales, pero expertos en políticas públicas advierten que el problema es sistémico: déficit de infraestructura, falta de especialistas, listas de espera y limitaciones en equipamiento crítico.
Desde el Consejo Regional, el consejero Essio Guidotti valoró la rapidez en la aprobación del proyecto, mientras que el director del Hospital de Traiguén, Gonzalo Zúñiga Vial, afirmó que la inversión tiene un impacto inmediato en la seguridad del paciente. Sin embargo, reconoció que el establecimiento arrastraba una situación crítica, con equipamiento obsoleto que afectaba la calidad de las prestaciones.
Inversión pública bajo la lupa
La actualización del equipamiento hospitalario es una señal positiva, pero también reabre el debate sobre la planificación sanitaria regional. La falta de renovación periódica, sumada a la presión demográfica y territorial, plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema para responder a emergencias sanitarias, envejecimiento poblacional y demandas crecientes de atención especializada.
En ese contexto, la modernización del Hospital de Traiguén aparece como un paso relevante, pero insuficiente frente a la magnitud del desafío sanitario en Malleco. El caso vuelve a evidenciar la necesidad de una estrategia regional de infraestructura hospitalaria con financiamiento sostenido, plazos claros y fiscalización permanente, para evitar que mejoras esenciales dependan de proyectos aislados y reactivos.
El Hospital de Traiguén, fundado en 1952 y con una dotación cercana a los 300 profesionales, continúa siendo un pilar de la red asistencial del norte de La Araucanía. La pregunta que queda abierta es si las futuras inversiones permitirán cerrar la brecha histórica o si seguirán respondiendo, como en este caso, a déficits acumulados por décadas.
