La empatía es una cualidad esencial en cualquier líder. Tal como decía el psicólogo Daniel Goleman, «La empatía es una capacidad de conciencia social, de conexión con los demás y de ponerse en sus zapatos».
En momentos de crisis, como la que ha vivido recientemente la región de la Araucanía, la falta de esta capacidad se hace más evidente y dolorosa.
Mientras casi la mitad de nuestra región se encontraba bajo alerta roja, y mientras comunas vecinas como Perquenco y Galvarino sufrían graves incendios que requirieron el apoyo de los bomberos de Lautaro, nuestras autoridades locales, como alcalde Ricardo Jaramillo; concejales Ricardo Ojeda, Elías Pantoja, Piero Jara y consejero regional Mauricio Devaud, optaron por bailar, comer, refrescarse y celebrar en el Parque Isabel Riquelme. Su desconexión absoluta con la emergencia que enfrentábamos revela una falta de empatía alarmante y preocupante.
Lo más grave es que, incluso cuando los incendios alcanzaron tres focos en nuestra propia comuna, las autoridades continuaron con la fiesta. Este comportamiento pone en duda su compromiso con la comunidad y plantea serias preguntas sobre sus verdaderas prioridades. ¿Es posible que su lealtad esté más inclinada hacia las productoras a las que adjudican eventos de manera cuestionable?
La reciente adjudicación de un evento a última hora, y la rápida instalación de todo lo necesario para la celebración, sugiere una falta de transparencia y una inclinación por satisfacer intereses privados sobre el bienestar público. Este tipo de acciones no hacen más que debilitar la confianza de la ciudadanía en sus líderes.
No se trata de criticar a un alcalde por ser de un lado u otro, se trata de exigir empatía, liderazgo y sentido común. Hablar de frente con los emprendedores y cambiar la fecha del evento habría permitido una mayor concurrencia, beneficiando a todos. Pero parece que hoy en día, las decisiones están dictadas por las empresas que apoyan en campañas, y luego se deben cumplir los compromisos entregándoles recursos públicos en la fecha y forma que ellos determinan.
¿Quién pondrá el cascabel al gato? Si los concejales terminan negociando cupos, contrataciones de familiares, ayudas sociales o proyectos para agrupaciones, con tal de no entorpecer la aprobación de licitaciones. Se escudan en que todo es discutido en comisión, pero si transmitieran las comisiones, se evidenciarían los negociados y las triquiñuelas.
El concejal Ricardo Ojeda intentó demostrar prolijidad y conocimiento al afirmar que todos los emprendedores de la trilla son de Lautaro. Sin embargo, la realidad es que la mayoría proviene de afuera, obteniendo direcciones locales solo para cumplir requisitos, mientras que los que realmente son de Lautaro quedan marginados por no alinearse políticamente con el concejal.
Por si acaso, los videos y fotos posando con camisa blanca impecable, peinado perfectos y lentes al estilo “Top Gun, junto a bomberos, que se están esforzando en combatir incendios, para que creamos que están en la emergencia. La verdadera empatía y el compromiso no se demuestran con apariencias, sino con acciones genuinas y desinteresadas.
En medio de esta crisis, otros concejales prefirieron apoyar a bomberos y campesinos con agua y lo necesario, como corresponde a quienes elegimos para que nos representen. Lautaro necesita urgentemente un liderazgo con sentido común, amor por la comuna, conocimiento del territorio y, sobre todo, empatía. Necesitamos líderes que se preocupen sinceramente por el bienestar de su comunidad y que actúen con responsabilidad y dedicación.
