La Asociación de Funcionarios de la Universidad de La Frontera advierte que al menos 65 trabajadores no continuarían el próximo año, mientras la casa de estudios reconoce 38 contratos no renovados y descarta que estén ligados al plan de ajuste financiero.
La Universidad de La Frontera enfrenta un nuevo escenario de tensión interna luego de que la Asociación de Funcionarios de la Universidad de La Frontera (AFUF) alertara sobre más de 60 posibles desvinculaciones de trabajadores para el año 2026, en distintas áreas de la casa de estudios.
Según estimaciones del gremio, cerca de 65 funcionarios —entre contratos a honorarios y a plazo fijo— no tendrían renovación para el próximo año. Sin embargo, la cifra oficial aún no ha sido confirmada, ya que la asociación se encuentra bajo una comisión transitoria a la espera de la elección de una nueva directiva, programada para el próximo 6 de enero.
Gremio denuncia falta de información oficial
La dirigenta de AFUF, Natividad Novoa, señaló que actualmente no existe acceso a información consolidada sobre el número real de desvinculaciones, lo que ha generado incertidumbre entre los trabajadores. “La estimación surge de comparar la dotación actual con la del año anterior, donde cerca de 300 personas dejaron de pertenecer a la universidad”, explicó.
Novoa advirtió que estas desvinculaciones han tenido consecuencias directas en el funcionamiento interno, especialmente en términos de sobrecarga laboral. Funcionarios administrativos y académicos han debido asumir tareas adicionales tras la salida de personal, lo que —según el gremio— impacta tanto en las condiciones laborales como en la calidad de los procesos institucionales.
UFRO reconoce no renovación de 38 contratos
A través de un comunicado, la UFRO confirmó que 38 contratos no fueron renovados para el próximo año. No obstante, la institución precisó que 18 de estos correspondían a trabajadores vinculados a proyectos específicos que ya concluyeron, descartando que dichas desvinculaciones formen parte del plan de ajuste financiero que actualmente es supervisado por la Superintendencia de Educación Superior.
Desde la universidad enfatizaron que el proceso responde a criterios administrativos y al cierre natural de iniciativas financiadas por proyectos externos, diferenciándolo de las medidas estructurales adoptadas para enfrentar el complejo escenario financiero que atraviesa la institución.
Académicos advierten impacto en la docencia
Desde la Asociación Gremial de Académicos de la UFRO, su presidente Edgardo Parra realizó un balance del proceso, señalando que, si bien en algunos casos se han logrado postergar ciertas condiciones pactadas, el escenario sigue siendo complejo.
Parra indicó que, pese a la desvinculación de académicos y profesionales, el gremio ha debido priorizar la continuidad de la docencia. “Hemos tenido que aumentar cargas semestrales para asegurar la entrega de conocimientos a los estudiantes”, afirmó, reconociendo el esfuerzo adicional que esto implica para el cuerpo académico.
El escenario de despidos y no renovaciones vuelve a instalar preocupación al interior de la UFRO, tanto por sus efectos laborales como por el impacto en el funcionamiento académico y administrativo, en un contexto donde la comunidad universitaria sigue a la espera de mayor claridad y transparencia sobre las decisiones que marcarán el año 2026.
