El Tribunal Oral en lo Penal de Temuco sentenció a dos imputados por tráfico de drogas y porte ilegal de municiones, tras un operativo de la PDI que permitió incautar cocaína, pasta base, ketamina y cartuchos 9 milímetros. Las penas deberán cumplirse de manera efectiva.
Un total de 12 años de cárcel deberán cumplir dos hombres de 23 y 25 años condenados por delitos de tráfico de drogas y porte ilegal de municiones, tras un procedimiento desarrollado por la Policía de Investigaciones en enero de 2024.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, luego de un juicio donde el Ministerio Público presentó pruebas relativas al traslado, entrega y acopio de diversas sustancias ilícitas en Valdivia.
Control carretero permitió detectar cocaína y municiones
El caso se originó a partir de un control realizado por la Brigada Antidrogas y Crimen Organizado (BRIANCO) de la Policía de Investigaciones de Chile en un bus interprovincial proveniente de la Región Metropolitana con destino a Valdivia.
Durante la fiscalización, los detectives detectaron que uno de los pasajeros transportaba en su equipaje 1,6 kilos de clorhidrato de cocaína, 1 kilo de cafeína —utilizada como sustancia para el abultamiento de droga— y 50 cartuchos balísticos marca Magtech, calibre 9 milímetros.
Tras la incautación inicial, el Ministerio Público autorizó una entrega controlada de la droga y las municiones, lo que permitió seguir la cadena de distribución hasta un hostal en Valdivia, donde se concretó la transacción y se detuvo a otros involucrados.
Incautación de más droga y elementos para su elaboración
Posteriormente, en domicilios vinculados a los detenidos, se decomisaron 4 kilos y 340 gramos de pasta base, 2 kilos y 360 gramos de clorhidrato de cocaína y 15 gramos de ketamina.
Además, se incautaron un cargador de 30 tiros calibre 9 milímetros, dos balanzas digitales, siete teléfonos celulares y una prensa hidráulica, junto a sustancias químicas como ácido muriático, soda cáustica y bicarbonato, utilizadas para el procesamiento y mezcla de drogas antes de su comercialización.
Durante el juicio, uno de los acusados declaró que las municiones habían sido entregadas por una proveedora de droga en la Región Metropolitana y que las mantenía ante una eventual necesidad de defensa.
El fiscal Miguel Ángel Velásquez detalló que los antecedentes reunidos durante la investigación permitieron acreditar tanto el delito de tráfico como el porte ilegal de municiones.
El tribunal impuso penas de siete años y un día por tráfico de drogas y cinco años y un día por el delito vinculado a las municiones. Ambas condenas deberán cumplirse de manera efectiva.
El caso da cuenta del uso de técnicas investigativas como la entrega controlada, herramienta clave para desarticular redes de distribución y evitar que grandes cantidades de droga lleguen al mercado local.
