Israel Campusano
Ex Seremi de Seguridad Pública de la Araucanía
El ex SEREMI de Seguridad valoró la “honestidad intelectual” del ministro Arrau al mantener el plan de seguridad del gobierno anterior y advirtió que “el crimen organizado aprovecha los vacíos de conducción estratégica”.
El ex SEREMI de Seguridad Pública de La Araucanía y presidente regional del Partido Liberal, Israel Campusano, valoró las recientes declaraciones del ministro Martín Arrau respecto a mantener la Política Nacional de Seguridad impulsada por la administración anterior, calificándolo como “una señal de honestidad intelectual” frente a la realidad que enfrenta el país.
“Valoramos la honestidad intelectual del ministro Arrau. Gobernar en seguridad es muy distinto a hacer campaña. Hoy el Gobierno entendió que la seguridad pública no se maneja con panfletos electorales ni slogans fáciles”, afirmó.
Campusano sostuvo que los desafíos actuales obligan a dejar atrás la improvisación y el exceso de comunicación política sin conducción estratégica real.
“Cuando un gobierno transmite ansiedad comunicacional mediante reuniones, fotografías y señales permanentes de coordinación, corre el riesgo de proyectar debilidad. Y el crimen organizado siempre entra en modo oportunidad cuando percibe vacíos de conducción estratégica”, advirtió.
El ex SEREMI también lanzó una crítica al uso político de las policías y fuerzas de orden.
“Hay que tener mucho cuidado con transformar a las policías en utilería comunicacional para intentar recuperar credibilidad política. Cuando se desacreditan estrategias serias o se instrumentaliza la imagen de las instituciones, se termina debilitando la confianza pública”, señaló.
Asimismo, indicó que la ciudadanía debe sacar lecciones del debate político en materia de seguridad.
“Con la seguridad pública no se juega. Cuando un elector se deja seducir por discursos simplistas o panfletarios en seguridad, no solo comete un error político: puede terminar exponiendo la tranquilidad de su familia y su propia calidad de vida. Y eso cuesta muy caro”, sostuvo.
Finalmente, Campusano afirmó que Chile necesita “menos ansiedad comunicacional y más capacidad real de Estado”, asegurando que el delito de alta complejidad “no respeta relatos ni puestas en escena, sino control territorial, inteligencia y conducción política efectiva”.
