La Dra. Lisandra Herrera Belén, académica de la Universidad Santo Tomás Temuco, lidera investigaciones que combinan inteligencia artificial, bioinformática y biotecnología para identificar nuevas alternativas terapéuticas contra enfermedades como la leucemia.


La inteligencia artificial y la bioinformática están transformando el desarrollo de nuevos tratamientos médicos al permitir analizar millones de datos y optimizar la búsqueda de compuestos con potencial terapéutico. En ese escenario, la Dra. Lisandra Herrera Belén, académica del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad Santo Tomás (UST) Temuco, desarrolla investigaciones que integran estas tecnologías para fortalecer la creación de nuevos biofármacos.

Su trabajo combina herramientas computacionales, biotecnología farmacéutica y experimentación científica con el objetivo de identificar alternativas terapéuticas más eficientes para enfermedades como la leucemia.

Investigación para optimizar tratamientos

Actualmente, la investigadora lidera una línea de trabajo enfocada en la búsqueda y optimización de nuevas L-asparaginasas, enzimas utilizadas en el tratamiento de ciertos tipos de leucemia.

La investigación incorpora modelos computacionales que permiten evaluar previamente el comportamiento de distintas proteínas antes de iniciar las pruebas en laboratorio.

Este enfoque permite reducir tiempos de investigación, optimizar recursos y seleccionar los candidatos con mayores probabilidades de éxito para avanzar hacia las etapas experimentales.

«La bioinformática nos permite responder muchas preguntas antes de llegar al laboratorio. Podemos analizar proteínas, modelar su comportamiento y seleccionar aquellas que presentan mejores características para continuar con la investigación experimental», explicó la Dra. Herrera.

Inteligencia artificial al servicio de la ciencia

La académica relató que el uso intensivo de herramientas computacionales comenzó a consolidarse durante la pandemia de COVID-19.

Las restricciones para acceder a los laboratorios impulsaron el desarrollo de nuevos modelos de investigación basados en bioinformática e inteligencia artificial, los que posteriormente se transformaron en una línea permanente de trabajo.

«Durante ese período comenzamos a trabajar con modelos computacionales y bioinformática. Lo que inicialmente fue una alternativa para continuar investigando terminó convirtiéndose en una línea muy importante de nuestro trabajo, con diversas publicaciones científicas y nuevos proyectos», señaló.

La IA complementa el trabajo experimental

Herrera enfatizó que la inteligencia artificial no reemplaza el trabajo científico desarrollado en laboratorio, sino que actúa como una herramienta de apoyo para mejorar la toma de decisiones.

Gracias al análisis masivo de datos y al modelamiento de proteínas, los investigadores pueden orientar sus esfuerzos hacia las alternativas con mayor potencial terapéutico, aumentando la eficiencia del proceso científico.

Una destacada trayectoria científica

La Dra. Lisandra Herrera Belén es Química Farmacéutica graduada con honores de la Universidad de La Habana, además de Magíster y Doctora en Ciencias con mención en Biología Celular y Molecular Aplicada por la Universidad de La Frontera (UFRO).

Su trayectoria incluye más de 30 publicaciones científicas internacionales, participación como editora de la revista Frontiers in Physiology y contribuciones al desarrollo de herramientas bioinformáticas aplicadas a la investigación biomédica.

Su trabajo se ha consolidado en áreas como la biotecnología farmacéutica, la ingeniería de proteínas y la inteligencia artificial aplicada al diseño de nuevos biofármacos.

Ciencia para mejorar la calidad de vida

La investigadora destacó que el desarrollo científico requiere trabajo colaborativo, aprendizaje continuo y una permanente búsqueda de nuevas soluciones para enfrentar los desafíos de la salud.

«Siempre digo que soy una investigadora curiosa. En ciencia uno nunca deja de aprender; cada experimento, cada proyecto y cada colaboración aportan nuevos conocimientos. Lo importante es que ese trabajo finalmente pueda transformarse en soluciones que beneficien a las personas», concluyó.

El trabajo desarrollado en la Universidad Santo Tomás Temuco refleja cómo la integración entre inteligencia artificial, bioinformática y biotecnología está abriendo nuevas oportunidades para acelerar el descubrimiento de tratamientos y fortalecer la investigación científica en Chile.

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