El imputado regresó armado con dos cuchillos a una fiesta y atacó a tres asistentes, uno de los cuales quedó en riesgo vital. Inicialmente enfrentó cargos por tres homicidios frustrados y permaneció 224 días en prisión preventiva. Sin embargo, la modificación de la calificación jurídica permitió que cumpliera su condena fuera de la cárcel.
Tres personas apuñaladas, una víctima que estuvo en riesgo vital y un agresor que regresó al lugar de los hechos portando dos cuchillos. El violento episodio ocurrió durante la madrugada del 27 de febrero en Lautaro. Siete meses después, el caso terminó con una condena que el responsable podrá cumplir en libertad vigilada.
Nicolás Navarrete Levinao, de 21 años, inicialmente enfrentó cargos por tres delitos de homicidio frustrado. Sin embargo, durante el desarrollo del proceso la calificación jurídica de los hechos cambió a lesiones. Esa modificación resultó determinante para el desenlace judicial.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una discusión sensible: la diferencia entre la gravedad de un ataque, los delitos que finalmente se acreditan ante los tribunales y la sanción que recibe el responsable.
Regresó a la fiesta armado con dos cuchillos
Según los antecedentes judiciales, los hechos ocurrieron cerca de las 3:00 de la madrugada del 27 de febrero, durante una fiesta en una vivienda ubicada en calle Volcán Hornopirén, en Lautaro.
En ese lugar, Navarrete sostuvo una discusión con otros asistentes y abandonó el inmueble. De acuerdo con la acusación fiscal que posteriormente aceptó, antes de retirarse lanzó una amenaza: “Los voy a matar”.
Pero la situación no terminó con su salida. Momentos después regresó portando dos cuchillos y atacó a tres personas que se encontraban en el lugar.
Primero agredió a un adolescente de 17 años. Luego ingresó a la vivienda y apuñaló reiteradamente a Richard Jiménez Maripil. Finalmente, atacó a una tercera víctima, de 16 años, antes de escapar.
Una víctima quedó en riesgo vital
La agresión provocó lesiones de distinta gravedad entre los afectados. Richard Jiménez sufrió heridas que lo dejaron en riesgo vital. Según los antecedentes judiciales, sin atención médica oportuna, estas lesiones podrían haberle costado la vida.
Otra de las víctimas presentó un traumatismo abdominal penetrante y heridas en la espalda. El tercer afectado sufrió lesiones en un brazo y en la zona axilar, con compromiso muscular y tendinoso.
La investigación inicialmente llevó a formalizar al imputado por tres delitos de homicidio frustrado. En esa etapa, el tribunal decretó su prisión preventiva, medida cautelar que mantuvo al acusado privado de libertad durante 224 días.
El cambio jurídico que marcó el desenlace
El punto decisivo del proceso estuvo en la modificación de la calificación jurídica de los hechos. La defensa consiguió que los cargos inicialmente formulados como tres homicidios frustrados fueran recalificados como delitos de lesiones.
Este cambio tuvo consecuencias directas en el resultado judicial. El condenado recibió una pena que podrá cumplir bajo la modalidad de libertad vigilada, en lugar de permanecer privado de libertad en un recinto penitenciario.
Así, un caso que comenzó con una investigación por tres ataques considerados inicialmente como intentos de homicidio terminó con una sanción de cumplimiento en libertad.
La diferencia entre la imputación inicial y la condena final constituye el aspecto central de este caso, especialmente por la gravedad de las lesiones y el riesgo vital que enfrentó una de las víctimas.
