La visita reunió a estudiantes del electivo Reconéctate con la Naturaleza en una experiencia de aprendizaje fuera del aula, orientada a reconocer el valor de los ecosistemas y la importancia de protegerlos.
Conocer la naturaleza desde la experiencia directa y no solamente a través de los contenidos de una sala de clases fue el objetivo de una visita educativa al Humedal Antumalén, realizada junto a estudiantes del electivo Reconéctate con la Naturaleza de la Universidad de La Frontera (UFRO).
La actividad permitió observar las características del ecosistema y reconocer tanto su riqueza natural como las condiciones de fragilidad que hacen necesaria su conservación. Una experiencia que buscó conectar los conocimientos académicos con la realidad del territorio.
Aprender desde la experiencia
La salida a terreno tuvo un significado especial para los estudiantes, al ofrecerles la posibilidad de observar directamente un entorno natural y comprender las relaciones que existen entre sus componentes.
La experiencia también permitió reforzar una idea central de la educación ambiental: conocer un ecosistema implica entender que las personas forman parte de él y que sus decisiones y acciones pueden tener consecuencias sobre su conservación.
Desde esa perspectiva, el aprendizaje fuera del aula se convierte en una herramienta para desarrollar una relación más consciente con el entorno y reconocer los desafíos que enfrenta la protección de los espacios naturales.
Educación ambiental y compromiso colectivo
La actividad puso de relieve el papel de la educación ambiental en la formación de ciudadanos conscientes de su responsabilidad con la naturaleza.
El acercamiento a los ecosistemas, su observación y valoración son pasos fundamentales para promover conductas de cuidado y protección. La conservación, desde esta mirada, no responde exclusivamente a una causa particular, sino que constituye una responsabilidad compartida.
La visita al Humedal Antumalén permitió llevar esa reflexión a la práctica y recordar que difícilmente se puede proteger aquello que no se conoce ni se valora.
El contacto directo con el territorio complementa los contenidos académicos y abre oportunidades para comprender que la protección de la biodiversidad requiere conocimiento, atención y compromiso colectivo.
