Por Nicolás Vilela, emprendedor,
co-fundador y CEO de ZTZ Tech Group
Hace algunos días la ministra de Ciencia y Tecnología, Aisén Etcheverry, destacó los esfuerzos que está haciendo Chile para consolidarse como actor clave a nivel global en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, tanto desde un punto de vista ético como tecnológico.
Estos objetivos ya se están viendo reflejados en la práctica. Según el Índice Latinoamericano de IA 2023, realizado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), Chile ocupa el primer lugar en la región, destacando en aspectos como infraestructura, formación profesional, investigación y adopción de tecnologías de IA.
Pero más allá de los propósitos y los índices, ¿Cuáles son los factores que hacen la diferencia entre un país y otro? ¿Qué atributos vale la pena considerar?
El primero es la integración. Que un gobierno quiera ser líder en IA no es suficiente. Un enfoque exitoso debe incorporar (1) políticas públicas innovadoras (2) autoridades específicamente enfocadas en esta tarea y con capacidad de coordinar a diversos actores (3) recursos para invertir en investigación y desarrollo (4) cada vez más empresas privadas conscientes del potencial de la IA y dispuestas a aplicarla en sus operaciones diarias y (5), colaboraciones estratégicas entre el sector público, privado y académico.
Otro elemento fundamental es la colaboración. Tal como plantea la ministra, la IA se aprovecha mejor cuando se implementa y utiliza de manera colaborativa. No sirve que un sector la utilice y otro no, tampoco que un área específica esté más avanzada que el resto. El círculo se completa cuando todos pueden ser parte de sus beneficios y cuentan con las habilidades adecuadas para hacerlo.
Relacionado con este último punto, algo vital es el talento. Estar a la vanguardia del conocimiento implica posicionarse como tal, dar mayor relevancia a las personas detrás de ese talento y mostrar al país como productor -y no sólo receptor-de tecnología. Por eso, en el ámbito académico y gracias a un trabajo coordinado con distintas universidades, Chile ha fortalecido su capacidad de investigación en IA, y ya cuenta con el primer Doctorado en IA de Latinoamérica.
Hoy, los avances más concretos están plasmados en la Política Nacional de Inteligencia Artificial, lanzada en 2021 y actualizada en 2024, siempre orientada hacia la ética y la gobernanza. El documento abarca 177 acciones (cien de ellas con plazo de ejecución en 2026), diseñadas para aprovechar los beneficios de la IA y, a la vez, proteger los derechos y la seguridad de los ciudadanos.
El camino para posicionar al país como referente regional en IA está trazado y con las metas claras. También están a la vista los factores que sí o sí deben incorporarse. ¿Qué más falta? Lo primordial, apoyar esta visión desde todos los sectores y mostrar tanto a Chile como el mundo la relevancia de asumir este rol y utilizar a nuestro favor una tecnología que, sin duda, marcará la pauta durante las próximas décadas, tal como lo está haciendo hoy.
