Agricultores Unidos sale al paso de críticas a proyecto de ley
Un fuerte rechazo a las declaraciones de Camila Flores (RN) hizo el Presidente de Agricultores Unidos, Camilo Guzmán. La parlamentaria apoya el proyecto de ley que permite la parcelación de predios y dijo que esta medida “tiene ribetes de inconstitucionalidad”.
El proyecto de ley para la “Protección del territorio y la vida rural”, conocido también como Ley de Parcelaciones, busca -a juicio del Ejecutivo- proteger los suelos agrícolas de la fragmentación, “asegurando un uso que favorezca la sostenibilidad de la producción alimentaria, la conservación de recursos naturales y fortalece la fiscalización al incorporar nuevos actores del proceso”.
Ante esto, la diputada argumentó que la propuesta legislativa prohíbe a dueños de grandes territorios puedan dividir sus tierras es “aberrante” y dijo: “Están limitando un derecho que es fundamental de todos los que vivimos en este país, y que es ponerle limitaciones al dominio”, señaló.
En Comisión de Agricultura, Flores señaló que “¿cuál es la realidad de quienes representamos zonas rurales? Que la agricultura está desapareciendo. De que cada día es más difícil vivir de la agricultura porque no es rentable. De que cada día es más difícil que los hijos, los nietos, quieran dedicarse a esa actividad. Porque lo único que hace esa actividad, lamentablemente, es empobrecerse. Donde la seguridad alimentaria de nuestro país, si no es por la producción extranjera, probablemente estaría absolutamente en riesgo. Y que ese agricultor, mediano, pequeño, que ya no tiene para vivir porque no le da el cultivo de su tierra, y que le ponga limitaciones para venderla o disponer de lo suyo, me parece gravísimo”, esgrimió.
Agricultores responden
Las palabras de Flores fueron criticadas por el representante del gremio agrícola, Camilo Guzmán: “Creer que la solución es parcelar la tierra y permitir que cada uno haga lo que quiera con su tierra es hipotecar el futuro de nuestros hijos y nietos. Esta medida no enfrenta las causas reales de la debacle agrícola, sino que agrava la situación, reduciendo aún más nuestra capacidad de producir alimentos y condenándonos a una dependencia cada vez mayor del extranjero”.
“Cada hectárea que se transforma en una parcela residencial es una hectárea menos para producir alimentos. Fragmentar nuestras tierras agrícolas no solo reduce la capacidad productiva de Chile, sino que también consolida nuestra dependencia del extranjero, empeorando la vulnerabilidad de nuestras futuras generaciones”, señaló el dirigente gremial.
Agregó que “invitamos a la diputada Flores a hacerse parte activa de este problema y a afrontarlo con realidad y valentía, buscando soluciones que beneficien a todos los chilenos, en lugar de evadir el fondo del asunto”.
El dirigente dijo que “lamentamos profundamente que, en su calidad de diputada, no abarque ni toque el problema de fondo: el abuso sistemático de la agroindustria y las distorsiones de mercado que han llevado a la agricultura chilena a una crisis histórica”.
“Esta realidad es alarmante porque pone en riesgo nuestra capacidad de asegurar la alimentación de nuestra población y nos hace completamente dependientes del extranjero. Actualmente, en Chile comemos lo que le sobra a otros países. Importamos gran parte de los alimentos que consumimos, lo que nos deja vulnerables a las fluctuaciones internacionales de precios y a posibles crisis alimentarias globales. Esta dependencia, lejos de garantizar calidad y seguridad alimentaria, ha contribuido a una mala alimentación que se traduce en graves problemas de salud pública, como obesidad, diabetes y malnutrición”, señaló Camilo Guzmán.
Con cifras de la Organización de las Naciones Unidas, Guzmán explicó que “en Chile existe un 0,07 hectáreas cultivables por habitante cifra que nos pone en una aguda situación al comparar la realidad mundial: “Estamos bajo el Congo (0,14) y Etiopía (0,14) por nombrar algunos países del tercer mundo. La situación es preocupante”, dijo el representante. El diagnóstico que hace Agricultores Unidos apunta a que “la parcelación de tierras agrícolas no es más que un paliativo desesperado para agricultores asfixiados por un sistema económico que les ha dado la espalda. El abuso de la agroindustria y la falta de regulación han destruido la rentabilidad del trabajo agrícola. Los agricultores no pueden vivir de la producción de alimentos, y muchos se ven obligados a dividir y vender su tierra, hipotecando el futuro alimentario del país”.
“Si seguimos ignorando el problema de fondo, Chile se convertirá en un país incapaz de alimentar a su población, comiendo las sobras de otros países y enfrentando una crisis de salud pública cada vez más grave. Es hora de tomar decisiones que aseguren la soberanía alimentaria y protejan a quienes trabajan la tierra, porque de ello depende el bienestar de todos los chilenos”, puntualizó.
