Por Israel Campusano,

SEREMI de Seguridad Pública en La Araucanía

La verdadera medida de un país no se define por discursos en el Parlamento ni por titulares que cambian con la urgencia del día a día. Se mide en su capacidad de hacerse cargo de lo esencial: brindar seguridad. Seguridad para quienes habitan el territorio y también para quienes lo visitan desde distintas partes del mundo.

Eso fue lo que Chile demostró en La Araucanía durante el reciente Encuentro Internacional de Geoparques.

Geoparques: un escenario global en el sur del mundo

Los Geoparques Mundiales UNESCO son territorios que integran la protección del patrimonio natural y cultural con la educación y el turismo sustentable. El Geoparque Kütralkura, ubicado en la cordillera de La Araucanía, fue el epicentro de un encuentro que reunió a delegaciones de más de cincuenta países. Una oportunidad para mostrar la belleza de volcanes y montañas, pero también un desafío mayor en materia de seguridad y coordinación.

Una región de alta complejidad

La Araucanía es una región dinámica, con gran potencial de desarrollo y, al mismo tiempo, con desafíos en materia de seguridad que requieren atención constante. La presencia de episodios de violencia rural y de delitos que afectan tanto a comunidades como a infraestructuras ha planteado un escenario complejo, que demanda respuestas integradas y coordinadas.

En este contexto, organizar un evento internacional de esta magnitud significó desplegar un operativo inédito: veinte buses monitoreados en tiempo real, patrullajes reforzados de Carabineros y la Policía de Investigaciones, apoyo de las Fuerzas Armadas, medios aéreos en alerta, escoltas especiales para delegaciones internacionales y, lo más relevante, una coordinación ejemplar entre municipios, servicios públicos y la Jefatura de Defensa Nacional.

No fue solo logística. Fue la demostración de que, cuando existe cooperación, el Estado puede actuar como un todo y responder con eficacia en escenarios de alta complejidad.

El peso del 11 de septiembre

El encuentro tuvo lugar un 11 de septiembre, una fecha cargada de simbolismo tanto en Chile como en el mundo. Para nuestro país, es el día que recuerda el golpe de Estado de 1973; para la comunidad internacional, evoca también los atentados de 2001 en Estados Unidos.

Ese día, desde el sur del continente, Chile proyectó un mensaje distinto: la señal de un país que ha aprendido de su historia y que entiende que la democracia se sostiene no solo en derechos declarados, sino en certezas básicas en la vida diaria. La seguridad es la primera de ellas.

Seguridad como política de Estado

El Encuentro de Geoparques dejó imágenes de un territorio imponente y hospitalario, pero también un recordatorio: la seguridad no se improvisa. Se planifica, se coordina y se convierte en política de Estado. Una política que se construye sumando la experiencia civil y militar, los esfuerzos locales y la conducción nacional, la prevención y la acción decidida.

En tiempos en que Chile enfrenta debates intensos sobre la seguridad, La Araucanía mostró al mundo un modelo posible: que con coordinación y decisión, es factible garantizar paz y orden incluso en escenarios de alta complejidad.

Porque la seguridad —conviene recordarlo— no se mide solo en equipamiento o contingentes, sino en algo más profundo: la confianza que un país inspira, incluso en medio de sus fragilidades.

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