Meses de advertencias ignoradas y trámites sin respuesta mantienen a un lactante de ocho meses en riesgo, mientras su familia denuncia lentitud del sistema público de salud en La Araucanía.


Un bebé de ocho meses, oriundo de Collipulli, requiere con urgencia una cirugía por craneosinostosis, una grave afección congénita que impide el crecimiento normal del cerebro. Sin embargo, su madre acusa un lento actuar del Hospital de Angol, donde asegura que durante meses no se activaron las derivaciones médicas necesarias.

La situación ha generado profunda preocupación en la familia, que hoy enfrenta una carrera contra el tiempo para evitar consecuencias neurológicas irreversibles en el menor.

Advertencias ignoradas y diagnóstico tardío

Sandra González, madre del niño, relató que durante los controles del programa de niño sano advirtió reiteradamente un crecimiento anormal del cráneo de su hijo, sin obtener respuesta del sistema público. Recién tras acudir a atención particular, un escáner realizado en Temuco en agosto confirmó el diagnóstico de craneosinostosis.

Pese a la gravedad del cuadro, la derivación médica no avanzó de manera oportuna. Solo el 15 de diciembre, un neurocirujano pediátrico indicó que la cirugía debía realizarse con urgencia, solicitando el traslado del menor al Hospital Regional de Temuco.

Derivación en pausa y familia en la incertidumbre

A semanas de esa indicación médica, el proceso continúa en revisión administrativa, sin fecha clara para la intervención quirúrgica. Desde el recinto asistencial confirmaron que el caso fue evaluado y que se agendó una consulta con especialista para esta semana, donde se presentará el diagnóstico realizado de forma particular.

La madre del lactante sostuvo que existió negligencia médica, aunque aclaró que, por ahora, no busca acciones legales. “Mi prioridad es que mi hijo sea operado a tiempo”, afirmó.

Campaña solidaria y opción privada de alto costo

Ante los plazos acotados que exige esta patología, la familia inició una campaña solidaria para reunir fondos y evaluar una cirugía privada, cuyo costo asciende a 10 millones de pesos en la Clínica Alemana de Temuco.

Mientras tanto, el caso vuelve a poner sobre la mesa las dificultades de acceso oportuno a cirugías pediátricas complejas en regiones, y el impacto que la burocracia sanitaria puede tener en la vida —y el futuro— de los pacientes más pequeños.

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