Una compleja y poco frecuente cirugía cráneo-cervical permitió salvar la vida de un hombre de 49 años en el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena. La intervención, pionera en el recinto asistencial, corrigió una grave inestabilidad provocada por una infección bacteriana que comprometía funciones vitales.
Una infección que puso en jaque la vida del paciente
Una historia de valentía y medicina de alto nivel es la que protagonizó Javier Nahuelhuan, vecino de Temuco, quien llegó de urgencia al hospital tras sufrir un intenso dolor de cabeza localizado en la unión entre el cráneo y el cuello.
Tras una serie de exámenes clínicos y de imagen, el equipo médico detectó una infección bacteriana en la columna cervical, la cual no solo comprometía varios órganos, sino que había destruido los mecanismos que estabilizan la cabeza con el cuello. Esto generó una inestabilidad cráneo-cervical severa, una condición extremadamente infrecuente y potencialmente mortal.
El neurocirujano Cristian Riffo Carrillo explicó que la situación era crítica, ya que cualquier movimiento brusco podía provocar daño neurológico irreversible o incluso un paro cardiorrespiratorio, debido a la compresión de estructuras vitales del sistema nervioso.
Deformidad cervical y riesgo neurológico irreversible
El diagnóstico reveló una deformidad multiplanar, es decir, una alteración de la columna cervical en varias direcciones. Esta condición comprimía la médula espinal y los nervios, poniendo en riesgo funciones esenciales como el movimiento, la respiración y el latido cardíaco.
Según el equipo médico, de no intervenirse de manera urgente, el paciente podía quedar con secuelas permanentes o perder la vida. El escenario exigía una solución quirúrgica de alta complejidad, poco habitual incluso en centros especializados de Sudamérica.
Una cirugía pionera realizada con éxito en Temuco
La solución fue una cirugía cráneo-cervical altamente especializada, nunca antes realizada en el Hospital de Temuco. El procedimiento consistió en estabilizar la cabeza al cuello y corregir la deformidad mediante la instalación de espaciadores entre las primeras vértebras cervicales, todo ello con extrema precisión para no dañar la médula espinal ni la arteria vertebral.
Aunque la operación estaba programada para durar entre siete y doce horas, el equipo multidisciplinario logró completarla con éxito en solo seis horas, gracias a una planificación detallada y una coordinación quirúrgica de alto nivel.
La enfermera Sandra Poveda, parte del equipo de pabellón, destacó que a solo 12 horas de la intervención el paciente ya se encontraba de pie y caminando. En menos de 48 horas, Javier salió de la UCI y quedó en condiciones de ser dado de alta.
Un hito médico y una nueva oportunidad de vida
“Confié en el equipo médico y en Dios. Me dijeron que, si no llegaba a tiempo, mi cuello podía colapsar y eso habría sido fatal”, relató Javier, quien hoy se recupera en su hogar junto a su familia.
Este exitoso procedimiento marca un hito para el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, consolidándolo como uno de los pocos centros en Chile capacitados para realizar cirugías cráneo-cervicales de alta complejidad.
La historia de Javier no solo es un testimonio de superación personal, sino también del impacto que tiene la medicina pública especializada, la coordinación clínica y el compromiso profesional cuando la vida está literalmente en juego.
