Productores y especialistas analizaron en Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) los factores clave que determinan la calidad exportable del arándano, destacando el rol decisivo de la temperatura de cosecha, la selección varietal y nuevas tecnologías de conservación aplicadas en predios de Villarrica para mejorar competitividad frutícola regional.


Actividad realizada en Villarrica reunió a productores y especialistas para abordar manejo técnico, tecnologías de conservación y comportamiento varietal del arándano en postcosecha.

Una capacitación técnica enfocada en el manejo de postcosecha en arándanos se desarrolló en la comuna de Villarrica, en el marco del trabajo del Grupo de Transferencia Tecnológica (GTT) del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), instancia orientada a fortalecer la competitividad frutícola regional.

La actividad tuvo como anfitrión a Agrícola Santa Victoria y fue coordinada por la ingeniera agrónoma Ayill Hueichapán Velásquez, en el contexto del programa GORE-INIA Araucanía Frutícola. La jornada contó con la exposición del académico Víctor Escalona, director del Centro de Estudios Postcosecha (CEPOC) de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile.


Manejo de postcosecha: factor clave para la exportación

Durante la capacitación se analizó cómo variables como el momento de cosecha, la temperatura de la fruta y las tecnologías de conservación influyen directamente en la calidad final del arándano.

Entre los principales indicadores evaluados destacan:

  • Firmeza del fruto
  • Pérdida de peso
  • Deshidratación
  • Sólidos solubles totales (SST)
  • Nivel de acidez

Estos parámetros determinan la aceptación del consumidor y la condición con que la fruta llega a los mercados internacionales.


Diferencias varietales y comportamiento del fruto

Uno de los aspectos relevantes abordados fue el comportamiento postcosecha según la variedad de arándano.

Los especialistas observaron que algunas variedades presentan mayor estabilidad en firmeza y menor deshidratación, características que permiten extender la vida útil del producto y disminuir riesgos comerciales durante exportación.

Este análisis resulta clave para la toma de decisiones productivas, ya que la selección varietal impacta directamente en la rentabilidad del cultivo.


Temperatura y tecnologías de conservación marcan la diferencia

Los expertos enfatizaron que la temperatura de la fruta al momento de la cosecha es determinante para mantener su calidad.

Cosechar en horarios de menor temperatura reduce el metabolismo del fruto y la pérdida de agua, favoreciendo su turgencia y firmeza.

Además, se revisaron tecnologías de conservación que mostraron resultados positivos, entre ellas:

  • Atmósfera controlada (6% O₂ y 14% CO₂)
  • Gasificación con SO₂
  • Uso de atriles con malla durante cosecha

Esta última técnica permitió reducir la temperatura de pulpa desde 42,8°C a 25,4°C, disminuyendo significativamente la deshidratación y la pérdida de firmeza.

Las evaluaciones demostraron que estas prácticas permiten mantener fruta firme incluso después de 35 días de almacenamiento.


Transferencia tecnológica para fortalecer la fruticultura regional

Desde el GTT INIA destacaron que el objetivo central de estas instancias es transferir conocimiento técnico aplicable en terreno.

Según explicó la ingeniera agrónoma Ayill Hueichapán, el trabajo busca apoyar decisiones productivas relacionadas con variedades, manejo de cosecha y estrategias de conservación que mejoren la competitividad y los resultados productivos del sector frutícola regional.

La actividad reafirma el avance del programa Araucanía Frutícola en la generación de conocimiento aplicado para fortalecer la calidad exportable de los arándanos producidos en la región.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

no estas autorizado para copiar este contenido