Mauro Basaure
sociólogo y director del Doctorado de Teoría Crítica y Sociedad Actual
de la Universidad Andrés Bello
Mauro Basaure resaltó que “lo que está mostrando es que el Vaticano considera que la inteligencia artificial no es un asunto técnico como Internet, sino que tiene la relevancia de un cambio histórico y un rol civilizatorio, de cambio de civilización”.
La primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, ha abierto un nuevo capítulo en el debate global sobre inteligencia artificial (IA), al abordar sus implicancias desde una perspectiva ética, política y social. Para el sociólogo Mauro Basaure, académico de la Universidad Andrés Bello e investigador principal del Núcleo Milenio Crisis Políticas en América Latina (Crispol), el documento marca un punto de inflexión al reconocer que la IA trasciende el ámbito tecnológico y representa una transformación profunda de la sociedad contemporánea.
Basaure destacó que el Vaticano sitúa la discusión sobre inteligencia artificial en una dimensión histórica inédita. “Lo que está mostrando es que el Vaticano considera que la inteligencia artificial no es un asunto técnico como Internet, sino que tiene la relevancia de un cambio histórico y un rol civilizatorio, de cambio de civilización”, afirmó.
A juicio del académico, la encíclica interpreta el desarrollo de la IA como un fenómeno que modifica las bases sobre las que se organizan el trabajo, el poder y las relaciones sociales. “No es solamente una innovación digital en un sentido acotado, sino que es una verdadera intervención respecto del tipo de sociedad que configura el nuevo contexto de trabajo, dominio y construcción algorítmica”, explicó.
Uno de los aspectos más relevantes del documento, según Basaure, es que desplaza la discusión desde los tradicionales dilemas éticos individuales hacia una mirada estructural de los impactos de la tecnología. “La encíclica ya no plantea el problema de la inteligencia artificial desde el punto de vista de un desafío ético, que es más o menos como hasta ahora se había tratado”, sostuvo.
En esa línea, el sociólogo valoró que el texto pontificio proponga una crítica institucional al actual orden tecnológico global. “La encíclica lo saca del tema puramente ético y lo plantea en términos de una crítica institucional del orden tecnológico global”, indicó.
Para Basaure, uno de los aportes más significativos del documento es la advertencia sobre la creciente concentración de poder en las grandes plataformas tecnológicas y sus efectos sobre las democracias y los Estados. “Se pone a ese nivel, como de una crítica de la razón instrumental, una crítica de la razón tecnológica, a nivel de fenómenos estructurales, como la concentración de poder de las grandes plataformas que se forman en organizaciones más poderosas que los Estados”, señaló.
Asimismo, el investigador advirtió que la encíclica pone sobre la mesa desafíos que serán centrales en las próximas décadas, entre ellos la automatización de la guerra, la generación de nuevas formas de exclusión y el aumento de desigualdades impulsadas por el desarrollo tecnológico. “Aborda cuestiones que tienen que ver con cómo se automatiza la guerra, las formas de exclusión que genera, y cómo esto configura un futuro en clave de determinadas élites técnico-económicas que eran impensadas hasta hace poco, y formas de desigualdades nunca vistas, difíciles de abordar”, concluyó.
La publicación de Magnifica Humanitas instala al Vaticano como un actor relevante en la discusión internacional sobre inteligencia artificial, en momentos en que gobiernos, empresas y organismos multilaterales buscan definir los límites y alcances de una tecnología que ya está transformando la economía, la política y la vida cotidiana.
