Por Alejandra Parra,
Master en Planificación de la Universidad de Otago, Bióloga en Gestión de Recursos Naturales,
co-fundadora de la Red de Acción por los Derechos Ambientales RADA,
coordinadora nacional de la Alianza Basura Cero Chile,
asesora en plásticos y basura cero para la Alianza Global por Alternativas a la Incineración GAIA.
El proyecto para instalar un relleno sanitario de carácter regional en el sector La Colonia en la comuna de Lautaro, se encuentra en su última etapa de evaluación ambiental y está pronto a ser votado en la Comisión Evaluadora Ambiental de La Araucanía.
Contempla la construcción y operación de un sitio de disposición final de basura con capacidad para recibir 667 toneladas al día, la basura de TODA LA REGIÓN DE LA ARAUCANÍA por 15 años.
El lugar de emplazamiento propuesto es 4,0 km al oeste de la ruta 5 (carretera Panamericana Sur) camino al sector La Colonia. El sitio de emplazamiento colinda con un humedal, ecosistema estratégico para enfrentar la crisis climática y de biodiversidad, que alberga una gran variedad de especies de aves, mamíferos y anfibios.
Instalar un relleno sanitario en ese lugar no solo afectaría a las vecinas y vecinos del sector La Colonia, también a las comunidades mapuche del sector Malpichahue, las mismas que llevan casi diez años luchando contra el proyecto WTE Araucanía. También afectaría a la comuna de Cholchol, ya que los contaminantes provenientes de la basura que se infiltren en el humedal, entrarán en comunicación con la cuenca completa aguas abajo.


Enterrar la basura de toda una región en ese lugar, convertiría en una zona de sacrificio el sector, que ya se encuentra afectado por los impactos ambientales del parque industrial de Lautaro, con efectos no solo en la salud de las personas y los ecosistemas, sino también en las actividades económicas que desarrollan los habitantes de esa zona, que incluyen la agricultura y ganadería de subsistencia, y el turismo. Producto del enterramiento de la fracción orgánica se emite metano, un gas 80 veces más potente que el CO2 en su efecto invernadero, que además es maloliente e inflamable por lo que aumenta el riesgo de incendios en los sectores aledaños, y molestias por malos olores. Por muchas geomembranas que se pongan en el fondo de las celdas de disposición de basura, siempre terminan infiltrándose líquidos lixiviados que contaminan las aguas subterráneas que alimentan APRs y se conectan con los ríos y arroyos, dañando no solo los ecosistemas acuático sino que las fuentes de agua de consumo humano y para riego.
Pero un daño mayor y poco considerado, es el hecho de que invertir $16,5 millones de dólares en enterrar la basura, permitirá que la gestión de residuos de la región continúe postergando las soluciones de fondo al problema de la basura, gastando miles de millones de pesos en transportar y enterrar basura con todos los impactos ambientales sociales y económicos negativos que conlleva, en lugar de invertir recursos en reducir la generación de basura que es la política pública en la que deberíamos estar concentradas y concentrados en lugar de combatir un relleno sanitario. Porque si se invierten 16 millones de dólares en construir un relleno sanitario, habrá que usarlo a su máxima capacidad para que esa inversión se pague.
Con esos 16 millones de dólares, probablemente sería posible implementar la estrategia Basura Cero en toda la región de La Araucanía, con educación, participación y sensibilización ciudadana, con separación en origen de los residuos orgánicos para su tratamiento con métodos biológicos como el compostaje, y la separación en origen y acondicionamiento de los materiales reciclables como papel, cartón, metales, vidrio, y algunos tipos de plásticos, para su venta y uso como materia prima de segunda mano. Con esto se reduciría en un 80% la cantidad de basura que hoy va a disposición final. Sería un mejor uso de los recursos que hoy se gastan en trasladar y enterrar basura, generando no solo beneficios ambientales sino que también sociales por promover una ciudadanía responsable con sus residuos, y económicos por la creación de cientos de empleos relacionados con todas las labores que se debe desarrollar para la implementación de Basura Cero.
Todavía estamos a tiempo para tomar con decisión los pasos más sólidos hacia basura cero, se hecho ya se está avanzando en esa dirección con los centros de compostaje que financiará el Gobierno Regional para cinco comunas de la región. No permitamos que ese avance quede truncado por un proyecto privado que se beneficia económicamente de un problema de gran relevancia para el bienestar público de la región completa. Estamos en manos de quienes votarán prontamente por la aprobación o rechazo de este proyecto: los SEREMIs de La Araucanía que componen la Comisión Evaluadora Ambiental Regional. Esperemos que voten con una mirada de futuro, y que rechacen este proyecto como un mensaje claro para decir si a la protección de la calidad de vida y el futuro de todos los habitantes de la región de La Araucanía.
