La iniciativa busca enfrentar el colapso del vertedero local y un fallo ambiental vigente, en una región donde la basura orgánica supera el 50% de los residuos domiciliarios y la valorización no alcanza el 1%.
La Región de La Araucanía enfrenta una crisis estructural en la gestión de residuos, marcada por vertederos saturados, riesgos sanitarios y fallos judiciales por daño ambiental. En este contexto, el Gobierno Regional aprobó la mayor inversión regional en compostaje hasta la fecha, con el programa “Innovación Municipal para la Valorización de Residuos Orgánicos”, financiado con recursos del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo por un monto de $687 millones.
La iniciativa contempla la construcción de una planta de compostaje en Lonquimay, junto con un sistema de recolección diferenciada y un componente de educación ambiental, en un territorio que enfrenta un escenario crítico por la disposición final de residuos y una sentencia del Tercer Tribunal Ambiental (octubre de 2025) por daño a recursos hídricos.
En La Araucanía se generan cerca de 400 mil toneladas de residuos al año, de los cuales aproximadamente la mitad corresponde a materia orgánica, fracción que actualmente termina mayoritariamente en vertederos, sin tratamiento ni valorización.
Crisis de basura y fallo ambiental como punto de inflexión
Lonquimay se encuentra en una situación especialmente compleja, debido al riesgo de colapso del vertedero local y a la resolución judicial que constató daño ambiental en cuerpos de agua asociados a la disposición de residuos. Este escenario ha obligado a las autoridades regionales a acelerar soluciones estructurales, orientadas a la transición desde un modelo de economía lineal hacia un enfoque de economía circular.
El Gobernador Regional de La Araucanía, René Saffirio, sostuvo que la iniciativa responde a una urgencia territorial.
“Tenemos que reducir esta cifra de manera urgente y por ello estamos trabajando con distintas comunas para construir plantas de compostaje que contribuyan a cambiar esta realidad. Esta semana aprobamos una inversión de 687 millones de pesos para una planta de compostaje en Lonquimay que beneficiará directamente a 500 familias”, afirmó.
La autoridad adelantó que durante este año se proyecta implementar plantas similares en al menos 10 comunas de la región, incluyendo Padre Las Casas, Loncoche, Villarrica, Curacautín, Perquenco y Pitrufquén, consolidando una estrategia regional de reducción de residuos orgánicos.
Economía circular y beneficios directos para municipios y familias
La presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Consejo Regional, consejera Marisol Wickel, destacó que la iniciativa permitirá reducir los costos municipales asociados a la gestión de residuos domiciliarios, además de generar beneficios económicos y ambientales para la comunidad.
“Es bueno para Lonquimay y para todas las comunas, porque se reducen los gastos municipales en residuos sólidos domiciliarios. Este proyecto beneficiará a más de 500 familias, pero también al presupuesto municipal”, señaló.
Actualmente, el 58% de los residuos sólidos municipales corresponde a materia orgánica, mientras que la tasa de valorización en Lonquimay es inferior al 1%, lo que genera una presión crítica sobre el vertedero y riesgos sanitarios y ambientales para la población.
Ruta Orgánica: separación en origen y participación comunitaria
El proyecto contempla la implementación de la denominada “Ruta Orgánica”, que incluye la entrega de contenedores domiciliarios a 500 viviendas, recolección segregada puerta a puerta y capacitación a las familias para asegurar una correcta separación en origen.
El alcalde de Lonquimay, Eduardo Yáñez, valoró la iniciativa como el primer paso hacia una estrategia comunal de gestión sustentable de residuos.
“Estamos muy contentos por la aprobación de esta planta de compostaje que veníamos trabajando hace varios meses. Es una respuesta concreta a la problemática de los residuos domiciliarios en nuestra comuna”, indicó.
Por su parte, el seremi (s) de Medio Ambiente, Camilo Villagrán, señaló que el programa permitirá reducir el volumen de residuos y los costos de disposición final, fortaleciendo el enfoque de economía circular a nivel regional.
Inversión histórica y metas ambientales
El presupuesto del programa se distribuye en $599 millones para infraestructura, equipamiento y operación, y $87 millones para consultorías, asistencia técnica, educación ambiental y seguimiento del proyecto.
Entre sus metas se encuentra lograr que al menos el 80% de las viviendas participantes realicen separación efectiva de residuos orgánicos, contribuyendo a la reducción de emisiones, extensión de la vida útil del vertedero y mejoras directas en la calidad de vida de las comunidades.
La iniciativa se suma a proyectos similares en Cunco, Carahue y Los Sauces, configurando una línea estratégica regional en sostenibilidad ambiental, innovación municipal y desarrollo territorial equilibrado.
Una respuesta estructural a una crisis regional
El programa de compostaje se instala en un contexto de creciente presión sobre los sistemas de disposición final, conflictos socioambientales y judicialización de proyectos de residuos. Expertos han advertido que la región requiere un cambio estructural en la gestión de basura, con énfasis en reducción, reutilización y valorización.
En ese marco, la planta de compostaje de Lonquimay se proyecta como un piloto regional de transición hacia un modelo de economía circular, con impacto directo en la gestión municipal, la salud pública y la protección de ecosistemas vulnerables.
