Ante el avance de nuevas formas de criminalidad en Chile, la Policía de Investigaciones (PDI) ha fortalecido su estrategia investigativa con un enfoque centrado en el análisis criminal y la inteligencia policial. Esta labor, liderada por la Jefatura Nacional de Análisis Criminal (JENANCRI) y apoyada por 30 Oficinas de Análisis Criminal (OFAN) distribuidas a nivel nacional, ha permitido enfrentar fenómenos delictuales emergentes con mayor precisión, eficiencia y eficacia.
Nuevos desafíos para la seguridad pública
Durante los últimos años, el país ha enfrentado un cambio significativo en el panorama delictual: homicidios con nuevas modalidades, estructuras criminales más complejas, delitos cibernéticos, lavado de activos, estafas con criptomonedas y desafíos en materia de seguridad migratoria. Esta complejidad exige un abordaje integral que combine inteligencia y análisis profundo.
La PDI, consciente de este escenario, ha adoptado un enfoque comprensivo que permite entender la dinámica de las economías ilegales, sus actores, conexiones transnacionales e incluso sus vínculos con agentes del Estado.
El rol estratégico de la JENANCRI
La JENANCRI funciona como el “cerebro analítico” de la institución, centralizando el procesamiento de grandes volúmenes de datos y transformándolos en información útil para la toma de decisiones estratégicas. Como lo señaló la prefecta inspectora Catalina Barría, “no existen procesos investigativos eficaces sin un análisis criminal sólido, oportuno y sustentado en evidencia”.
Este enfoque permite identificar patrones, anticipar nuevas formas de delito y planificar la distribución eficiente de recursos humanos y logísticos.
Oficinas de Análisis Criminal (OFAN): inteligencia territorial
Las OFAN son unidades especializadas que operan junto a las Prefecturas y Jefaturas a lo largo del país. Su misión es adaptar el análisis criminal a las características locales. Esto se traduce en un conocimiento profundo del entorno y en la identificación de focos delictivos, como áreas con alta concentración de robos, delitos emergentes o nuevas prácticas delictivas.
En La Araucanía, actualmente funcionan dos oficinas: una en Cautín y otra en Malleco. Ambas se dedican a analizar fenómenos como la sustracción de madera, robos tras salida de bancos y estafas en redes sociales. Su labor permite acortar los tiempos de investigación y desarticular organizaciones criminales en su totalidad.
Impacto en la eficiencia policial
El trabajo de análisis ha cambiado el paradigma investigativo: ahora se abordan simultáneamente diversas aristas del delito, lo que permite reducir plazos, optimizar recursos y realizar investigaciones más complejas. Este modelo responde a una exigencia ciudadana urgente: mejorar la efectividad de la labor policial mediante el uso de evidencia y herramientas tecnológicas avanzadas.
