Sebastián Durán Becker

Mg. Psicología Positiva Aplicada e Intervención Psicosocial

Académico Carrera de Psicología

Universidad Autónoma de Chile, Sede Temuco


En Chile, cada día seis mujeres mueren por cáncer de mama. Detrás de cada cifra hay una historia, una familia y una lucha que no se libra solo en el cuerpo, sino también en la mente y el alma. En 2023, 2.263 mujeres fallecieron a causa de esta enfermedad, un 12,8 % más que en 2022, y se estiman cerca de 5.500 nuevos casos diagnosticados cada año, según cifras del Ministerio de Salud en 2024.

Aunque los avances médicos han permitido diagnósticos más tempranos y tratamientos más eficaces, este cáncer sigue dejando marcas que van más allá del cuerpo. Afecta la estabilidad emocional, las relaciones familiares y el sentido de vida de quienes lo enfrentan. Esta realidad evidencia una deuda estructural del sistema sanitario: seguimos priorizando la enfermedad por sobre la persona, centrándonos en curar el cuerpo mientras descuidamos una reconstrucción integral del bienestar.

La evidencia científica es clara: el bienestar psicológico mejora la recuperación, la adherencia terapéutica y la calidad de vida. Modelos como el de Corey Keyes (2002) y diversos estudios en Psicología Positiva (como Fredrickson y Hendriks) demuestran que la esperanza, el propósito y las emociones positivas fortalecen la resiliencia y actúan como factores protectores frente al sufrimiento.

En un sistema de salud que ha aprendido a curar cuerpos pero que aún debe aprender a sanar personas, integrar el bienestar psicológico en la atención oncológica ya no puede ser opcional, sino, debe ser parte de un tratamiento integral.

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