Exfiscal regional, académico y una de las voces más duras contra la violencia rural, Francisco Ljubetic asumirá como delegado presidencial en La Araucanía en el próximo gobierno de José Antonio Kast, con Temucuicui como uno de sus principales frentes.
Francisco Ljubetic Romero, 67 años, volverá a la primera línea del poder público. El exfiscal regional de La Araucanía fue el elegido por el presidente electo José Antonio Kast para encabezar el denominado “gobierno de emergencia” en la región, una de las zonas más golpeadas por la violencia rural, atentados incendiarios y la presencia de grupos radicalizados.
Su nombramiento no es casual. Ljubetic es considerado un perfil duro, técnico y sin ambigüedades frente al conflicto en la Macrozona Sur. Fue, de hecho, uno de los primeros exautoridades en advertir públicamente que los dichos del líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul, podían configurar delitos bajo la Ley de Seguridad del Estado, tesis que años después terminaría siendo asumida por el propio Estado chileno.
Trayectoria: fiscal, académico y crítico del “temor reverencial”
Nacido en Santiago en 1958, en una familia de origen croata, Ljubetic estudió Derecho en la Universidad de Chile. Tras una etapa en el sector privado, ingresó al Ministerio Público en el año 2000, coincidiendo con el inicio de la reforma procesal penal en La Araucanía.
Fue fiscal jefe de Villarrica y luego fiscal regional de La Araucanía durante ocho años, cargo al que accedió por nombramiento del entonces fiscal nacional Guillermo Piedrabuena. Durante ese período se forjó una reputación de mano firme frente a la violencia rural, llegando incluso a plantear en 2010 la existencia de nexos entre grupos radicales mapuches y las FARC de Colombia, lo que generó fuerte impacto político y mediático.
Tras dejar la fiscalía en 2013, asumió como vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Temuco, rol que ejerció por más de una década, además de desempeñarse como abogado integrante de la Corte de Apelaciones de Temuco.
Desde fuera del aparato estatal, mantuvo una postura crítica frente al manejo del conflicto. En 2022 advirtió la existencia de un “temor reverencial” en las autoridades para tomar decisiones firmes, por miedo a denuncias por derechos humanos, lo que —a su juicio— terminó consolidando espacios de impunidad.
Temucuicui: el nudo más complejo
Uno de los principales desafíos de Ljubetic será Temucuicui, comunidad de Ercilla descrita transversalmente como un “Estado dentro del Estado”, donde el ingreso policial y judicial ha sido históricamente resistido con violencia armada.
El sector acumula antecedentes graves: desde el allanamiento de enero de 2021 que terminó con el asesinato del subinspector Luis Morales, hasta condenas por homicidio, causas por tráfico de drogas, porte de armas y la existencia de líderes comunitarios prófugos de la justicia, como el werken Jorge Huenchullán.
En ese contexto, Ljubetic ha sido categórico. Ya en 2021 sostenía que en Temucuicui existía una organización que impedía el cumplimiento de órdenes judiciales, generando un escenario de impunidad estructural. Su llegada al cargo anticipa una estrategia más confrontacional, alineada con el endurecimiento de la legislación antiterrorista impulsada por el nuevo gobierno.
Por qué importa su nombramiento
Ljubetic trabajará coordinadamente con la futura ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, exfiscal regional de Tarapacá, en un escenario donde el combate al crimen organizado y la violencia rural será prioridad política.
Su designación marca un giro claro: menos relato, más persecución penal y control territorial. Para sus críticos, es una señal de escalada; para sus defensores, una corrección largamente postergada.
Lo cierto es que La Araucanía vuelve a estar en el centro del poder… y esta vez con un delegado que conoce el conflicto desde dentro, sin filtro y sin miedo al costo político.
