El noble gesto de un joven que pidió 30 completos para personas en situación de calle terminó revelando el lado más humano de Fuente Angelina, un emprendimiento de Los Ángeles que no solo rescata sabores locales, sino que además impulsa una potente red de apoyo laboral para mujeres y madres trabajadoras.


Lo que comenzó como un pedido fuera de lo común terminó transformándose en una escena que emocionó a todos en Fuente Angelina. Un joven de apenas 19 años llegó al local y pidió 30 completos. No era para una fiesta, ni para un evento universitario. Era para repartirlos entre personas en situación de calle.

La situación sorprendió al equipo del local angelino, acostumbrado a recibir pedidos grandes, pero generalmente coordinados con anticipación. Esta vez era distinto. La administradora del recinto decidió acercarse al joven para entender mejor cómo organizar la entrega.

“Le pregunté si tenía una lista o algún detalle, porque cuando son pedidos grandes normalmente nos indican cómo quiere cada completo la gente. Ahí él me dijo que no, que eran para regalárselos a personas de la calle. Me dejó impactada”, relató.

La historia rápidamente tocó fibras sensibles al interior del equipo. La dueña de Fuente Angelina decidió entonces hacer un gesto inesperado: donar los 30 completos para que el dinero pudiera utilizarse en seguir ayudando a más personas.

“Le dije que yo se los regalaba y que usara esa plata para ayudar a otros. Nosotros siempre hemos tratado de apoyar causas sociales, pero esta vez nos tocó vivirlo directamente”, comentó.

Una fuente con identidad local y corazón social

Fuente Angelina lleva dos años funcionando en Los Ángeles con una propuesta gastronómica ligada a la cultura local. Sus platos rescatan sabores tradicionales del Biobío y destacan preparaciones únicas como la hamburguesa de pollona, basada en uno de los platos típicos de la ciudad.

“Somos los únicos que hacemos hamburguesa de pollona. Tomamos un plato típico angelino y lo convertimos en hamburguesa, manteniendo el sabor local”, explican desde el local.

Pero detrás de la cocina existe también una fuerte convicción social. El equipo está compuesto exclusivamente por mujeres, muchas de ellas madres, estudiantes o trabajadoras que en otros espacios laborales enfrentaron barreras o discriminación.

“Mi objetivo siempre ha sido darle oportunidades a mujeres que muchas veces quedan fuera por ser mamás, por no tener redes de apoyo o simplemente porque les cierran puertas”, señaló la administradora.

“Primero somos mamás y después trabajadoras”

La filosofía laboral de Fuente Angelina busca compatibilizar trabajo y maternidad, algo que —aseguran— todavía cuesta mucho encontrar en el mundo laboral.

En el local, las trabajadoras pueden asistir a reuniones escolares, controles médicos de sus hijos o emergencias familiares sin temor a descuentos o represalias.

“Acá las mujeres no sienten culpa por ser mamás. Si tienen reunión de apoderados o deben ir al colegio, van. No se les descuentan esas horas. Primero somos mamás y después trabajadoras”, enfatizó.

La emprendedora sostiene que el verdadero cambio social comienza en acciones concretas y no solo en discursos. Por eso espera que el crecimiento de Fuente Angelina permita abrir más espacios laborales inclusivos para mujeres de la zona.

“Quiero que esto siga creciendo para poder contratar a muchas más mujeres. Ojalá algún día podamos ser una referencia para otras emprendedoras y demostrar que sí se puede construir espacios laborales humanos”, afirmó.

Solidaridad que se viralizó

Aunque reconocen que constantemente colaboran con rifas solidarias, campañas sociales y apoyo en emergencias —como ocurrió durante los incendios forestales en la zona centro sur—, esta vez la historia tomó otro alcance y se viralizó rápidamente en redes sociales.

Y es que en tiempos donde muchas noticias giran en torno a conflictos o malas experiencias, el gesto de compartir comida con quienes más lo necesitan terminó recordando algo simple, pero poderoso: todavía existen personas y emprendimientos que creen en ayudar sin esperar nada a cambio.

En Fuente Angelina, los completos no solo llenaron estómagos. También dejaron una historia que hoy emociona a toda una comunidad.

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