La mitad de los especialistas consultados cree que los incentivos impulsados por el Ejecutivo ayudarán a promover la contratación formal, mientras que un 42% estima que sus efectos serán limitados o focalizados en determinados sectores. La mayoría coincide en que los resultados tardarán varios años en materializarse.
Las medidas destinadas a impulsar el empleo formal y reducir la informalidad laboral continúan generando debate entre los especialistas del mercado del trabajo. Así lo revela la Encuesta N°34 del Panel Laboral UNAB, elaborada por el Instituto UNAB de Políticas Públicas, que muestra una evaluación positiva pero cautelosa respecto de las iniciativas contempladas en la Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social que actualmente se discute en el Congreso.
El estudio consultó a expertos en reclutamiento y gestión de talento sobre el eventual impacto del crédito tributario orientado a incentivar la contratación formal. Los resultados reflejan un escenario dividido: un 50% considera que las medidas serán efectivas o muy efectivas para promover el empleo formal, mientras que un 42% estima que sus efectos serán moderados y concentrados en determinados segmentos del mercado laboral.
Por otro lado, un 8% de los encuestados cree que los incentivos tendrán escasa o nula efectividad para modificar las dinámicas de contratación existentes.
Expertos prevén resultados en el mediano plazo
Uno de los aspectos donde existe mayor consenso es el tiempo que tomaría observar efectos concretos en el mercado laboral.
Según la encuesta, un 46% de los especialistas proyecta que los resultados relevantes comenzarían a evidenciarse entre dos y tres años después de implementadas las medidas. Solo un 29% considera que los impactos podrían observarse dentro del primer año de vigencia.
Asimismo, un 17% estima que los efectos tardarían más de cuatro años en consolidarse, mientras que un 8% sostiene que las medidas no generarían cambios significativos.
Para Cristián Duarte, de Transearch Chile, la reducción de los costos laborales podría transformarse en un incentivo importante para la contratación, especialmente en las pequeñas empresas.
“Un alivio en los costos laborales, en especial en las pequeñas empresas que pagan menores sueldos, es un importante incentivo para contratar más colaboradores en el corto plazo. Los aumentos de sueldos y mejoras relevantes en los niveles de formalización demorarán más tiempo”, señaló.
Los especialistas coinciden en que el éxito de la iniciativa dependerá no solo de los incentivos tributarios, sino también de la capacidad de la economía para recuperar dinamismo e inversión.
Menores costos e inversión aparecen como factores clave
Consultados sobre los mecanismos que podrían impulsar el empleo formal, un 42% de los expertos identificó como principal motor la combinación entre una reducción de los costos de contratación y una mayor actividad económica.
En tanto, un 33% atribuye el potencial impacto al aumento de la inversión privada y al crecimiento económico, mientras que un 21% considera que el factor determinante será la disminución de los costos asociados a la contratación formal.
Respecto a los resultados esperados, un 58% cree que el principal efecto será la creación de nuevos empleos formales, mientras que un 21% anticipa una reducción de la informalidad laboral. Otro 13% estima que las medidas favorecerán la incorporación de grupos específicos al mercado del trabajo.
Ana María Icaran, de Icaran Head Hunters, afirmó que el primer efecto observable probablemente será una mayor formalización de empleos ya existentes.
“El mayor impacto se daría primero en la formalización, mientras que el aumento en el empleo total será más lento y estará condicionado al dinamismo de la economía”, explicó.
Pequeñas empresas concentrarían los principales beneficios
El estudio también concluye que las pequeñas empresas serían las principales beneficiadas por el crédito tributario al empleo formal.
Un 46% de los especialistas considera que este segmento empresarial concentrará los mayores efectos positivos de la medida. Le siguen las microempresas con un 21%, mientras que un 17% estima que las grandes compañías podrían obtener los mayores beneficios. Solo un 8% apunta a las medianas empresas.
Sin embargo, los expertos advierten que existen desafíos importantes para maximizar el impacto de la iniciativa. El principal riesgo identificado corresponde a que el incentivo resulte insuficiente para modificar las decisiones de contratación de las empresas, opinión compartida por el 42% de los encuestados.
Además, un 33% menciona la baja cobertura efectiva del beneficio y un 25% advierte que la falta de información podría limitar su utilización por parte de potenciales beneficiarios.
Entre las medidas complementarias sugeridas para fortalecer el empleo formal destacan una mayor flexibilidad laboral, incentivos específicos para las pequeñas y medianas empresas y una mayor estabilidad regulatoria para fomentar la inversión.
Sandra Bravo, economista e investigadora del Instituto UNAB de Políticas Públicas, resumió el diagnóstico señalando que las medidas avanzan en la dirección correcta, pero difícilmente podrán fortalecer el empleo formal por sí solas.
“Sus efectos dependerán de la capacidad de generar crecimiento, inversión y mayor confianza empresarial, especialmente en pequeñas y medianas empresas”, concluyó.
