¿La lactancia elimina el deseo sexual? ¿Es obligatorio retomar las relaciones después de la «cuarentena»? Académica de Obstetricia y sexóloga clínica de la Universidad Andrés Bello aclara las principales dudas que enfrentan muchas mujeres tras el nacimiento de un hijo.


La llegada de un bebé transforma profundamente la vida de una familia. Cambian las rutinas, las prioridades y también la relación con el propio cuerpo. Sin embargo, mientras abundan los consejos sobre lactancia y cuidados del recién nacido, todavía se habla poco de cómo el posparto influye en la sexualidad.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la matrona, académica de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello y magíster en Sexología Clínica, María Gabriela Mondaca, explica que muchas de las dudas que aparecen durante esta etapa están marcadas por mitos que pueden generar culpa, ansiedad o conflictos en la pareja.

«Durante el posparto confluyen cambios hormonales, cansancio, recuperación física y nuevas responsabilidades. Pretender que la vida sexual vuelva inmediatamente a ser igual que antes puede generar presión, frustración y culpa», explica la especialista.

Los cinco mitos más comunes

1. «Si estoy amamantando, perderé el deseo sexual»

Uno de los mitos más extendidos es que la lactancia elimina el deseo sexual. La especialista aclara que lo que suele ocurrir es una disminución o fluctuación del interés, producto de factores hormonales, el cansancio, la falta de sueño y la adaptación a la maternidad.

«No existe un plazo universal para recuperar el deseo. Cada mujer vive este proceso de manera distinta y todas las experiencias son válidas», señala.

2. «Después de la cuarentena hay que retomar las relaciones sexuales»

Muchas parejas creen que, una vez cumplidas las seis semanas posteriores al parto, la actividad sexual debe reanudarse.

Sin embargo, Mondaca enfatiza que no existe una fecha obligatoria.

«La decisión debe considerar la recuperación física, la ausencia de dolor, el bienestar emocional y, sobre todo, el deseo y consentimiento de la mujer. La intimidad nunca debería retomarse por obligación», afirma.

3. «La sexualidad se limita a tener relaciones sexuales»

La especialista recuerda que la sexualidad es mucho más amplia que el acto sexual común.

«Las caricias, los abrazos, la comunicación, la complicidad y las demostraciones de afecto también forman parte de la vida sexual y pueden ayudar a reconstruir la conexión de pareja durante esta etapa», explica.

4. «Es normal soportar dolor o sequedad vaginal»

Durante la lactancia es frecuente que disminuyan los niveles de estrógenos, lo que puede favorecer la sequedad vaginal y molestias durante las relaciones sexuales.

No obstante, la académica advierte que el dolor persistente nunca debe normalizarse, ya que puede estar asociado a cicatrices, alteraciones del piso pélvico, infecciones u otras condiciones que requieren evaluación profesional.

5. «Mientras doy pecho no puedo quedar embarazada»

Otro error frecuente es pensar que la lactancia protege completamente frente a un nuevo embarazo.

«La lactancia solo puede actuar temporalmente como método anticonceptivo cuando el bebé tiene menos de seis meses, la madre aún no ha retomado la menstruación y la lactancia es exclusiva o casi exclusiva. Si alguna de esas condiciones cambia, se debe utilizar otro método anticonceptivo», advierte.

Hablar de sexualidad también es cuidar la salud

La académica agrega que una disminución en la frecuencia de las relaciones sexuales no significa necesariamente que exista una crisis de pareja. En muchos casos responde al agotamiento físico, la carga mental y las nuevas responsabilidades asociadas al cuidado del bebé.

«Cuando una mujer asume prácticamente sola el cuidado del recién nacido y del hogar, es comprensible que disminuya su disponibilidad para el encuentro sexual. El apoyo de la pareja debe entenderse como corresponsabilidad», sostiene.

Finalmente, en el contexto de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, Mondaca enfatiza que promover la lactancia también implica cuidar integralmente el bienestar de la mujer, incluyendo su descanso, salud mental, autonomía y vida sexual.

«La sexualidad después del nacimiento de un hijo no desaparece, sino que se transforma. Hablar de ella sin prejuicios permite acompañar este proceso con menos miedo, culpa y desinformación», concluye.

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