Pintamahuida ya fue aprobado ambientalmente y WTE Araucanía espera una sentencia del Tercer Tribunal Ambiental. Ambos proyectos vuelven a instalar una pregunta incómoda: ¿por qué Lautaro concentra las grandes alternativas para resolver la basura de toda La Araucanía?


Con Pintamahuida aprobado ambientalmente y WTE Araucanía a la espera de una definición judicial, La Araucanía enfrenta una discusión que va mucho más allá de Lautaro: cómo resolver su crisis de residuos sin concentrar en una sola comuna los costos ambientales de una solución regional.

Lautaro volvió a quedar en el centro de la discusión sobre el destino de los residuos de La Araucanía. En pocos días, dos proyectos distintos, pero vinculados al tratamiento y disposición de basura, volvieron a poner sobre la mesa una preocupación planteada desde hace años: cuánto peso ambiental puede terminar soportando una sola comuna.

El primero es el Centro de Manejo Integral de Residuos Sólidos Domiciliarios e Industriales Asimilables a Domiciliarios Pintamahuida, de Gestión Ecológica de Residuos S.A. (Gersa), aprobado el 8 de septiembre por la Comisión de Evaluación Ambiental de La Araucanía.

La iniciativa obtuvo nueve votos a favor y dos en contra, correspondientes a las seremías de Salud y Vivienda. El proyecto contempla un relleno sanitario de cerca de 100 hectáreas en el sector Pintamahuida, a unos cuatro kilómetros del radio urbano de Lautaro.

De acuerdo con sus antecedentes, podría recibir aproximadamente 667 toneladas de residuos diarios y acumular más de 2,8 millones de toneladas durante 15 años. Su funcionamiento implicaría, además, el tránsito de alrededor de 40 camiones de alto tonelaje al día.

La aprobación provocó protestas de vecinos, comunidades mapuche y organizaciones ambientales. El alcalde de Lautaro, Ricardo Jaramillo, cuestionó la decisión y adelantó que el municipio continuará utilizando las instancias administrativas y judiciales disponibles.

Por lo tanto, la aprobación ambiental no necesariamente representa el último capítulo de Pintamahuida. El proyecto todavía puede enfrentar nuevas reclamaciones administrativas y eventuales acciones judiciales.

WTE: EL OTRO PROYECTO QUE SIGUE EN LA MIRA

Pero Pintamahuida no es el único proyecto de residuos que mantiene a Lautaro bajo atención. A pocos días de aquella votación, volvió a conocerse movimiento en la causa judicial de WTE Araucanía, iniciativa que busca instalar una planta de valorización energética de residuos.

El proyecto ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en 2017 y contempla tratar hasta 200 mil toneladas de residuos al año, equivalentes a unas 600 toneladas diarias, además de generar 15 MW de energía eléctrica. En marzo de 2022, la Comisión de Evaluación Ambiental calificó desfavorablemente WTE Araucanía. Posteriormente, el Comité de Ministros mantuvo el rechazo.

Entre los aspectos discutidos durante la evaluación aparecen las emisiones atmosféricas, la delimitación del área de influencia, los eventuales impactos sobre comunidades indígenas y el plan de compensación. Frente a esas decisiones, la empresa recurrió al Tercer Tribunal Ambiental.

La audiencia de alegatos de la causa R-18-2024 se realizó el 24 de abril de 2025. Según una certificación del tribunal difundida esta semana, el ministro redactor Javier Millar Silva entregó el 7 de septiembre el proyecto de sentencia a los demás integrantes de la sala para su revisión.

El antecedente muestra que la causa se encuentra en una etapa avanzada, aunque no significa que exista una fecha pública para conocer el fallo. La resolución deberá determinar si se mantiene la decisión ambiental que rechazó la planta o si la reclamación de WTE Araucanía es acogida.

DOS PROYECTOS, UNA MISMA COMUNA

Pintamahuida y WTE Araucanía no son el mismo proyecto. Pintamahuida apunta a la disposición de residuos mediante un centro de manejo integral y un relleno sanitario. WTE, en cambio, propone la valorización energética de residuos no reciclados mediante un proceso que contempla generación eléctrica.

Sin embargo, existe una coincidencia difícil de ignorar: ambos proyectos se ubican en Lautaro y manejan volúmenes diarios del mismo orden. Pintamahuida considera aproximadamente 667 toneladas diarias, mientras WTE contempla unas 600 toneladas.

Esa coincidencia ha reactivado entre los opositores la expresión “zona de sacrificio”, utilizada para advertir sobre una eventual concentración de cargas ambientales en la comuna. El concepto, sin embargo, no describe una condición jurídica actualmente declarada para Lautaro. Tampoco significa que ambos proyectos necesariamente vayan a funcionar.

Pintamahuida aún puede enfrentar nuevas reclamaciones y acciones judiciales. WTE, por su parte, continúa sujeto a lo que determine el Tercer Tribunal Ambiental. La discusión, por eso, no debería reducirse a una disputa entre dos proyectos.

La pregunta de fondo es otra: ¿por qué dos alternativas de gran escala para enfrentar la crisis regional de residuos terminan localizadas en la misma comuna?

LA BASURA DE TODA LA REGIÓN

El problema tampoco comienza ni termina en Lautaro. La Araucanía enfrenta desde hace años dificultades para contar con infraestructura suficiente para la disposición final de sus residuos. Una parte importante de la basura regional debe ser trasladada fuera de la región, lo que genera costos económicos, logísticos y ambientales.

Para quienes respaldan proyectos como Pintamahuida o WTE, contar con infraestructura regional permitiría reducir traslados y entregar una solución de largo plazo a un problema que no puede seguir postergándose.

Para las comunidades y organizaciones que se oponen, en cambio, el desafío no puede resolverse concentrando instalaciones de gran escala en un mismo territorio. Desde esa perspectiva, la discusión debería incorporar con mayor fuerza la reducción de residuos, el reciclaje, la reutilización y otras formas de valorización antes de llegar a la disposición final.

Ahí aparece el verdadero dilema regional.

La Araucanía necesita resolver qué hará con las cientos de toneladas de residuos que genera cada día. Pero resolver el problema también implica decidir quién asumirá los costos de esa solución, dónde se instalará la infraestructura y bajo qué condiciones ambientales y territoriales funcionará.

¿Pintamahuida o WTE?

La respuesta no debería depender únicamente de cuál proyecto logra superar primero sus respectivas barreras administrativas o judiciales.

También requiere una definición política y regional sobre el modelo de gestión de residuos que La Araucanía quiere construir para las próximas décadas.

Y esa decisión exige algo más que una votación administrativa.

Requiere liderazgo de las autoridades competentes para asumir las decisiones y sus costos políticos; transparencia sobre los antecedentes técnicos y ambientales; y una participación ciudadana real, especialmente de las comunidades que deberán convivir con estas instalaciones.

Porque la pregunta ya no es solamente dónde poner la basura de La Araucanía. La pregunta es qué modelo de región se quiere construir y, sobre todo, cuánto del costo ambiental de ese modelo deberá seguir concentrándose en Lautaro.

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