La Red de Acción por los Derechos Ambientales (RADA) y la ONG Verde Urbano cuestionan la iniciativa vial que contempla soterramientos en las intersecciones de San Martín y O’Higgins con Caupolicán. Las organizaciones advierten sobre sus efectos en las áreas verdes y plantean la necesidad de revisar el proyecto ante la crisis climática.
Por Alejandra Parra
El proyecto Mejoramiento de Avenida Caupolicán, en Temuco, podría implicar la tala de más de 80 árboles, según un catastro realizado por la Red de Acción por los Derechos Ambientales (RADA) y la ONG Verde Urbano. Las organizaciones ambientalistas cuestionan el impacto de la iniciativa y advierten que su ejecución podría profundizar los problemas ambientales de la capital regional.
La intervención contempla la construcción de pasos soterrados en las intersecciones de las avenidas San Martín y O’Higgins con Caupolicán. Además, considera ampliar esta última arteria hasta alcanzar tres pistas por lado, con el objetivo de intervenir la circulación vehicular en uno de los principales ejes urbanos de la ciudad.
De acuerdo con los antecedentes expuestos por las organizaciones, el proyecto cuenta con financiamiento aprobado y actualmente se realizan sondajes para evaluar la viabilidad de las obras subterráneas que permitirían el paso de San Martín y O’Higgins por debajo de Caupolicán.
Organizaciones cuestionan el impacto de la ampliación vial
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la falta de explicaciones públicas sobre la necesidad de ejecutar esta intervención y sus efectos sobre el entorno urbano. Según Alejandra Parra, cofundadora de RADA y coordinadora de la Alianza Basura Cero Chile, la ampliación de calles para favorecer el tránsito de automóviles puede aliviar temporalmente la congestión, pero no necesariamente resolverla a largo plazo.
La especialista sostiene que el aumento de la capacidad vial puede incentivar el uso del automóvil particular y contribuir al crecimiento del parque automotriz. Bajo esa lógica, el alivio inicial del tráfico podría desaparecer en los años siguientes, mientras la congestión se extiende a otras calles de la ciudad.
Frente a este escenario, las organizaciones plantean la necesidad de priorizar alternativas de movilidad que reduzcan la dependencia del automóvil, como el transporte público, la bicicleta y los desplazamientos peatonales.
Esta jerarquía de movilidad propone orientar las inversiones públicas, en primer lugar, hacia infraestructura peatonal; luego, hacia redes ciclistas y transporte colectivo; posteriormente, hacia el transporte de mercancías, dejando al automóvil particular al final de las prioridades.
Contaminación, crisis climática y pérdida de áreas verdes
El cuestionamiento ambiental también considera los efectos asociados al uso intensivo de vehículos particulares. Entre ellos se encuentran las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación atmosférica por material particulado, el ruido, la generación de calor urbano y los riesgos de accidentes de tránsito.
A estos impactos se suma la eventual pérdida de árboles urbanos, cuya presencia contribuye a proporcionar sombra, moderar las temperaturas y mejorar las condiciones ambientales de los espacios públicos.
Según Parra, el proyecto de Avenida Caupolicán forma parte de una cartera de aproximadamente 20 iniciativas viales proyectadas para Temuco que, de acuerdo con su análisis, contemplarían talas de árboles o eliminación de áreas verdes.
La eventual ejecución de estas intervenciones abre un debate sobre el modelo de desarrollo urbano y la manera en que se distribuyen los recursos públicos entre infraestructura para automóviles y alternativas de movilidad sustentable.
Piden revisar un proyecto concebido hace más de una década
Otro de los puntos planteados por las organizaciones es la antigüedad de la planificación. Según la autora, el proyecto fue concebido hace más de diez años, en un contexto distinto al actual, marcado por el agravamiento de la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y los problemas de contaminación.
Por esta razón, Parra sostiene que la iniciativa debería someterse a una evaluación ambiental que permita revisar sus impactos y reformularla, de manera que responda a las condiciones actuales y a las necesidades de las futuras generaciones.
La controversia plantea interrogantes sobre los criterios utilizados para definir las prioridades de inversión en Temuco, especialmente cuando las obras de infraestructura pueden modificar de manera permanente el arbolado urbano y los espacios verdes.
“¿Por qué las autoridades hoy, en 2026, insisten en aplicar políticas públicas del siglo pasado?”, cuestiona la autora, quien considera que las decisiones de planificación deben incorporar con mayor fuerza la protección de la salud, el medio ambiente y la calidad de vida de los habitantes.
El debate sobre el Mejoramiento de Avenida Caupolicán enfrenta así dos dimensiones de la planificación urbana: la búsqueda de soluciones a la congestión vehicular y la necesidad de construir una ciudad con menor contaminación, más áreas verdes y alternativas de transporte sustentable.
Mientras avanzan los estudios técnicos, las organizaciones ambientalistas llaman a revisar el proyecto y evaluar sus consecuencias antes de consolidar una intervención que, advierten, podría transformar de manera significativa el paisaje urbano de Temuco.
