Cristina Mangiamarchi

Académica Escuela de Química

y Farmacia UNAB


Halloween es un momento esperado por niños y jóvenes, quienes, entre disfraces y maquillaje, se transforman en personajes coloridos. Sin embargo, aunque divertido, el maquillaje en pieles infantiles conlleva ciertos riesgos importantes que no deben pasarse por alto.

La piel de los niños es más delicada y permeable, lo que facilita la absorción de sustancias potencialmente tóxicas presentes en algunos productos de maquillaje. Esto puede resultar en reacciones alérgicas, fotosensibilización, irritaciones y, en algunos casos, incluso exposición a disruptores endocrinos. Un punto de alerta adicional es que ciertos cosméticos llegan al país sin cumplir con normas de seguridad, lo que incrementa el riesgo al estar elaborados con ingredientes de dudosa calidad.

Al seleccionar productos, es importante optar por aquellos que sean seguros para la piel infantil. Ingredientes como parabenos y metilisotiazolinona, comunes en conservantes, pueden tener efectos hormonales indeseados y provocar reacciones alérgicas. Asimismo, los metales pesados, como el plomo y el níquel, a veces presentes en los pigmentos, son peligrosos incluso en pequeñas dosis. Las fragancias, aunque mejoran el aroma, también pueden irritar pieles sensibles.

Para minimizar riesgos, se aconseja elegir maquillajes hipoalergénicos y formulados específicamente para niños. Además, al aplicar y retirar el maquillaje, es fundamental seguir prácticas de higiene: usar aplicadores limpios, evitar el contacto directo con los ojos y, al finalizar, remover el maquillaje con productos suaves, evitando frotar para no dañar la piel.

Halloween es especial, y con precauciones adecuadas, el maquillaje puede formar parte de esta celebración sin comprometer la salud de los más pequeños.

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