En el marco del Día Mundial contra la Depresión, especialistas del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco hicieron un llamado a reconocer esta enfermedad como un problema de salud pública, reforzando la importancia del acompañamiento, la prevención y la detección temprana como herramientas clave para reducir su impacto y el riesgo suicida.
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial contra la Depresión, una fecha que busca visibilizar una patología silenciosa, compleja y multifactorial que afecta a millones de personas en el mundo. En Chile, la depresión continúa siendo una de las principales causas de deterioro de la calidad de vida y se encuentra estrechamente vinculada a las altas cifras de suicidio registradas en el país.
Desde el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena (HHHA), el especialista en salud mental y psiquiatra Leonardo Delarze advirtió que esta enfermedad no solo impacta a quien la padece, sino también a su entorno familiar y social, transformándose en un desafío colectivo que requiere conciencia, apoyo y acción oportuna.
La depresión y su impacto en la salud pública
La depresión se manifiesta de forma distinta en cada persona, pero suele presentar síntomas como ánimo persistentemente bajo, disminución de la energía, alteraciones del sueño y la alimentación, y una pérdida progresiva de interés por las actividades cotidianas. Estos factores pueden afectar seriamente el funcionamiento diario y la autonomía de quienes la padecen.
Según explicó Leonardo Delarze, la prevalencia de esta patología puede alcanzar hasta un 10% de la población, siendo más frecuente en mujeres. No obstante, uno de los aspectos más preocupantes es su relación directa con la conducta suicida, especialmente cuando no existe tratamiento oportuno o este resulta insuficiente.
En Chile, las muertes por suicidio superan las 1.800 al año, y una proporción significativa de estos casos presenta antecedentes de cuadros depresivos. Esta realidad posiciona a la depresión como un problema prioritario dentro del sistema de salud.
Abordaje clínico y terapéutico desde el sistema público
El abordaje de la depresión se realiza en distintos niveles de atención. Los cuadros leves y moderados suelen tratarse en la atención primaria, a través de los Centros de Salud Familiar (CESFAM). En tanto, los casos más graves, con alto riesgo suicida, síntomas psicóticos o resistencia a tratamientos convencionales, son derivados al HHHA.
En el hospital, los pacientes pueden acceder a tratamientos farmacológicos especializados, hospitalización cuando es necesario y terapias no farmacológicas desarrolladas por equipos multidisciplinarios. Estas incluyen psicoterapia individual y grupal, terapia ocupacional e intervenciones terapéuticas dirigidas, siempre bajo supervisión profesional.
Redes sociales y salud mental en niños y adolescentes
Otro de los factores que genera preocupación es el impacto del uso no regulado de redes sociales en niños, niñas y adolescentes. El acceso temprano y excesivo a estas plataformas puede interferir en el desarrollo de habilidades sociales fundamentales, dificultando la regulación emocional y la resolución de conflictos en la vida adulta.
Esta situación se ha vinculado directamente al aumento de problemas de salud mental en la población infantojuvenil, reforzando la necesidad de un acompañamiento activo por parte de las familias, comunidades educativas y redes de apoyo.
Acompañar, prevenir y estar presentes
Finalmente, desde el HHHA se realizó un llamado a la comunidad a informarse, derribar estigmas y comprender que la depresión es una enfermedad real y tratable. La prevención, la detección temprana de síntomas, los hábitos saludables y las redes de apoyo cumplen un rol clave en el pronóstico de quienes la padecen.
Acompañar, escuchar y estar presentes no son gestos menores. Son acciones concretas que fortalecen el bienestar emocional y pueden marcar una diferencia real a lo largo de todo el ciclo vital. Porque en salud mental, prevenir también es acompañar

