Más de 200 familias afectadas, cuatro días sin electricidad en algunos sectores y un parque destruido por la caída de árboles marcan una de las emergencias más complejas del último tiempo en Lautaro. Mientras funcionarios municipales trabajan en terreno, la ausencia del alcalde Ricardo Jaramillo —quien se encuentra de vacaciones en República Dominicana, según confirmó el propio municipio— ha desatado un fuerte malestar ciudadano y cuestionamientos sobre el liderazgo comunal en momentos de crisis.


La comuna de Lautaro vive jornadas especialmente difíciles luego del intenso temporal que azotó La Araucanía y dejó una serie de daños que todavía mantienen a cientos de vecinos enfrentando las consecuencias. Más de 200 familias resultaron damnificadas, cerca de 120 árboles cayeron en el Parque Isabel Riquelme destruyendo gran parte de su infraestructura, y numerosos sectores urbanos y rurales continúan sin suministro eléctrico tras cuatro días de interrupciones.

Más allá de las cifras, la emergencia tiene un impacto directo en la vida cotidiana de los habitantes. Existen familias que no pueden conservar alimentos, adultos mayores aislados y pacientes que requieren mantener medicamentos refrigerados para resguardar su salud.

«Mis padres dependen de la refrigeración para la insulina y seguimos sin luz», relató una vecina, reflejando una situación que se repite en distintos puntos de la comuna.

Una comuna golpeada que espera liderazgo

Mientras cuadrillas municipales, empresas eléctricas y equipos de emergencia trabajan para restablecer la normalidad, el foco de las críticas ciudadanas se ha trasladado hacia la ausencia del alcalde Ricardo Jaramillo.

Consultada por este medio, la Municipalidad de Lautaro confirmó que el jefe comunal se encuentra haciendo uso de sus vacaciones en República Dominicana.

Aunque el descanso legal de una autoridad constituye un derecho, numerosos vecinos consideran que la magnitud de la emergencia requería la presencia del alcalde para coordinar, supervisar y entregar una señal de liderazgo frente a una comunidad que enfrenta pérdidas materiales e incertidumbre.

«Es un alcalde que no le importa la gente», señaló un vecino.

Otro residente fue aún más crítico.

«Es el peor alcalde que ha tenido Lautaro», afirmó.

Las opiniones reflejan un creciente sentimiento de frustración que ha ido aumentando conforme pasan los días sin que varios sectores recuperen completamente los servicios básicos.

Redes sociales bajo cuestionamiento

A la ausencia del alcalde se suma otro elemento que también ha despertado cuestionamientos.

Fuentes consultadas por este medio, vinculadas al área de comunicaciones municipales, señalaron que existiría la instrucción de continuar publicando en las redes sociales institucionales actividades desarrolladas en días anteriores, manteniendo la agenda comunicacional mientras el alcalde permanece fuera del país.

Hasta el cierre de esta edición, las plataformas oficiales continuaban difundiendo publicaciones correspondientes a jornadas previas.

Esta información no ha sido confirmada oficialmente por la Municipalidad de Lautaro. Sin embargo, su sola existencia ha generado nuevas críticas entre vecinos, quienes sostienen que, en medio de una emergencia de esta magnitud, la prioridad debería estar puesta en informar oportunamente sobre la contingencia y las medidas adoptadas para enfrentarla.

El costo político de una emergencia

Las emergencias no solo ponen a prueba la capacidad operativa de las instituciones. También exponen el liderazgo de quienes fueron elegidos para conducirlas.

Mientras cientos de familias esperan recuperar el suministro eléctrico, reparar sus viviendas o recibir ayuda, el debate en Lautaro ya no gira únicamente en torno a los daños provocados por el temporal, sino también sobre la presencia —o ausencia— de sus autoridades durante los momentos más difíciles.

Para muchos vecinos, el trabajo desplegado por funcionarios municipales en terreno merece reconocimiento. Sin embargo, consideran que la conducción política de una crisis no puede reemplazarse con publicaciones en redes sociales ni con vocerías a distancia.

«Para eso le pagamos todos y lo elegimos», resumió un residente, reflejando el sentir de parte importante de la comunidad, que espera respuestas concretas y una presencia activa de sus autoridades cuando más las necesita.

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