Marcelo Hermosilla Sagredo

Administrador de Empleos Temuco Oficial (Instagram)

Asistente social

Diplomado en habilidades para el desarrollo profesional y gestión estratégica

Hablar de desempleo en La Araucanía no puede reducirse solo a una cifra trimestral. Sí, la tasa de desocupación es un indicador técnico clave para medir el dinamismo del mercado laboral. Pero detrás de ese porcentaje hay algo mucho más profundo: una economía regional que no está generando suficientes oportunidades formales para su gente.

Y eso se nota.

No lo digo solo desde el análisis. Lo veo todos los días. Desde Empleos Temuco Oficial, una comunidad en Instagram de más de 45.000 personas, cada vez que publicamos una oferta laboral, en menos de una hora supera fácilmente los 300 “me gusta”, se comparte ciento de veces y llegan mensajes preguntando si aún están recibiendo currículum.

Eso no es algoritmo.

Eso es demanda laboral acumulada.

Eso es urgencia.

Desde el punto de vista técnico, lo que estamos observando es una brecha entre la oferta de trabajadores disponibles y la capacidad del mercado regional para absorber esa mano de obra. Hay capital humano, hay disposición, hay necesidad. Pero el crecimiento económico local no está siendo suficiente para sostener empleos estables y de calidad.

Es importante reconocer que a nivel nacional se han impulsado medidas para fortalecer la recuperación económica post pandemia: incentivos al empleo formal, apoyo a pymes, inversión pública, programas de reactivación y subsidios laborales que han permitido recuperar puestos de trabajo en distintos sectores. El gobierno del Presidente Gabriel Boric ha puesto énfasis en mejorar la calidad del empleo, aumentar el salario mínimo y fortalecer la protección social, lo que sin duda apunta a dignificar el trabajo.

Y eso es positivo.

Pero entonces surge la pregunta legítima, sin ánimo de confrontación:

Si hay políticas activas, si hay inversión pública, si hay programas de apoyo… ¿por qué La Araucanía sigue liderando las cifras de desempleo?

¿Es un problema estructural histórico?

¿Es falta de diversificación productiva?

¿Es baja inversión privada?

¿Es una economía regional que aún no logra despegar con fuerza?

Probablemente sea una combinación de todo lo anterior.

Nuestra región tiene desafíos estructurales: alta ruralidad, brechas en infraestructura, menor desarrollo industrial y una fuerte dependencia del sector público y del comercio. Cuando la economía se desacelera, somos de los primeros en resentirlo.

Pero también tenemos potencial. Tenemos jóvenes capacitados, técnicos, profesionales, emprendedores y trabajadores con experiencia que quieren aportar. No falta talento. No faltan ganas. Lo que falta es mayor dinamismo productivo y una estrategia regional que logre convertir ese potencial en empleo concreto.

Porque cuando 300 personas reaccionan en minutos a una oferta laboral, lo que estamos viendo no es solo interés: es una señal clara de que la necesidad de trabajo es real y masiva.

La Araucanía no está pidiendo privilegios.

Está pidiendo oportunidades.

Y esa conversación más que ideológica debe ser estratégica. Porque el empleo no es solo una cifra económica. Es estabilidad familiar, es salud mental, es dignidad y es futuro.

La pregunta no es quién tiene la culpa.

La pregunta es cómo hacemos que nuestra región vuelva a crecer y generar empleo que su gente está esperando.

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