La iniciativa “Aterrizando la geriatría en la APS” busca generar criterios comunes entre la Atención Primaria y los equipos especializados para detectar tempranamente señales de alerta y dar continuidad al cuidado de las personas mayores.


Fortalecer la capacidad de la Atención Primaria para reconocer de manera oportuna las necesidades de las personas mayores es el objetivo de una capacitación que reúne a 210 profesionales de la red asistencial de La Araucanía.

La iniciativa, denominada “Aterrizando la geriatría en la APS”, es impulsada por el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena (HHHA), la Universidad de La Frontera y el Servicio de Salud Araucanía Sur, y busca mejorar la coordinación entre los equipos que trabajan directamente con las personas mayores y los especialistas de los centros de mayor complejidad.

La estrategia parte de una realidad concreta de la red de salud: una persona mayor puede ser atendida por un equipo especializado en el hospital y posteriormente regresar a la Atención Primaria, donde continuará buena parte de su proceso de cuidado.

Para los organizadores, contar con criterios compartidos entre ambos niveles resulta clave para evitar brechas en ese tránsito y permitir que las señales de alerta sean identificadas oportunamente.

La importancia de hablar un mismo idioma

La jefa de la Unidad de Geriatría del HHHA, doctora Daniela Meza, explicó que uno de los principales objetivos es que los profesionales puedan manejar conceptos y criterios comunes frente a las necesidades de las personas mayores.

“Tenemos geriatras en el hospital, vemos pacientes hospitalizados, interconsultas, policlínico de geriatría y pacientes con demencia, pero posteriormente esa persona vuelve a su nivel asistencial, a la APS y, si el profesional que la recibe no ha tenido formación en geriatría, se produce una brecha”, señaló.

A partir de esa situación, la capacitación busca que los equipos puedan “hablar un mismo idioma” al momento de evaluar a una persona mayor y diferenciar los cambios propios del envejecimiento de aquellos que pueden constituir señales de una condición que requiere atención.

El objetivo es evitar que síntomas o modificaciones en la capacidad funcional sean atribuidos automáticamente a la edad. Una detección temprana puede permitir intervenir antes de que una condición potencialmente tratable termine provocando una pérdida mayor de funcionalidad o dependencia.

Demencia y evaluación cognitiva entre las prioridades

Los contenidos del programa fueron definidos considerando las necesidades planteadas por los propios equipos de Atención Primaria. Entre las materias identificadas como prioritarias se encuentra la evaluación de la función cognitiva, especialmente frente a la sospecha de demencia.

En este ámbito participa un neuropsicólogo voluntario, quien entrega herramientas para seleccionar y aplicar de manera adecuada distintos instrumentos de evaluación cognitiva.

Uno de los elementos considerados durante la capacitación es que los resultados de estos instrumentos deben interpretarse teniendo en cuenta las características de cada paciente, entre ellas su nivel educacional.

La intención es entregar herramientas prácticas que permitan a los equipos de APS contar con mayores elementos para reconocer posibles alteraciones y determinar cuándo corresponde continuar con una evaluación especializada.

Formación conectada con la realidad de la APS

El programa combina seminarios remotos y sincrónicos, desarrollados durante el horario laboral, con dos jornadas presenciales orientadas específicamente al aprendizaje de herramientas que puedan ser utilizadas en la práctica cotidiana de la Atención Primaria.

La modalidad busca que la capacitación no quede limitada a contenidos teóricos, sino que pueda traducirse en herramientas aplicables por los equipos que mantienen contacto permanente con las personas mayores, sus familias y sus comunidades.

Para la doctora Meza, el nivel de participación demuestra que existe una necesidad concreta de fortalecer estas competencias dentro de la red asistencial.

“Estamos todos implicados en la atención de las personas mayores, por lo que la idea es que cada miembro del equipo pueda hacer lo mejor posible con las competencias que tiene y que vayamos avanzando de manera transversal en mejorar la atención”, sostuvo.

Una capacitación que busca continuidad

La iniciativa contempla continuar desarrollándose de manera permanente, con una nueva versión anual que permita incorporar progresivamente nuevas materias relacionadas con la atención geriátrica.

La propuesta apunta así a consolidar un proceso de formación que permita fortalecer la coordinación entre la Atención Primaria y los centros de mayor complejidad, especialmente en un ámbito donde la continuidad del cuidado resulta fundamental.

Más que concentrar la atención geriátrica exclusivamente en los especialistas, la estrategia busca ampliar las capacidades de los distintos equipos de la red para que las personas mayores puedan ser acompañadas con criterios compartidos desde la Atención Primaria y, cuando sea necesario, acceder oportunamente a niveles de mayor complejidad.

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