Dra. Inés Rodríguez Araneda

Directora de Investigación, UCT

 

La contingencia nacional e internacional actual presentan un gran desafío a nivel científico. Las redes sociales han tenido una fuerte escalada en la disposición de la información y, por supuesto, la pandemia nos expuso como sociedad, revelando lo frágiles o resilientes que podemos ser. Cambios sociales, climáticos, socioculturales, artísticos, jurídicos y de género nos han llevado a mirar las ciencias desde la inter y transdisciplina. Este último es, precisamente uno de los desafíos más importantes que enfrentamos como comunidad científica.

Debemos ser conscientes y abrirnos al desarrollo científico desde un punto de vista cultural y humano, priorizando el respeto y cuidado del medio ambiente, entre otros aspectos. La ciencia no puede ser creada desde el individualismo, sino en conjunto con los pares y la comunidad. ¿Para qué queremos hacer ciencia? ¿Para nosotros mismos? ¿Solo por mejorar el currículum o para el beneficio de la comunidad? Todas estas interrogantes pueden ser válidas, y no podemos hacer un juicio de las metas individuales que pueda o no tener cada investigador/a. Mi invitación es a dejar de centrarnos en nosotros mismos y comenzar a observar otras disciplinas.

El conocimiento científico ha sido responsable de grandes logros en los últimos años, como atestiguan la creación de vacunas, avances tecnológicos, astronómicos y sociales. Sin embargo, seguimos estando en deuda con el mundo, tenemos que ser capaces de participar en la toma de decisiones con miras al futuro para mejorar nuestro territorio.

Por ejemplo, buscar estrategias para impulsar un cambio de visión en la investigación con perspectiva de género es, sin duda, un desafío. Comprender e interiorizar un fenómeno intangible y cualitativo no es fácil para muchas disciplinas, y ahí radica el reto. Sin embargo, si nuestras mentes no se abren a nuevos horizontes, difícilmente podremos transitar hacia un camino productivo. Sabemos que esto es un proceso de largo aliento, incluso de décadas.

Tenemos un arduo camino por delante para que nuestros hijos e hijas reciban un mundo más humano, con igualdad y mejores oportunidades para desarrollarse en el área que deseen. La ciencia es vida, conocimiento y nos pavimenta un camino más íntegro como seres humanos. Es nuestra responsabilidad asegurar que el desarrollo científico no solo avance, sino que también se alinee con los valores de equidad, sostenibilidad y colaboración global que demanda nuestro contexto.

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