Desde enero de 2026, vender por redes sociales, usar pagos digitales o recibir transferencias frecuentes sin inicio de actividades dejará de ser una opción. Nuevas exigencias del SII endurecen el escenario para la informalidad y empujan a miles de emprendedores a regularizarse si quieren seguir operando.
La informalidad tiene los días contados. A partir del 2 de enero de 2026, quienes vendan productos o servicios en Chile deberán acreditar haber realizado inicio de actividades ante el Servicio de Impuestos Internos (SII) para poder operar con bancos, medios de pago y plataformas digitales. La medida forma parte de la llamada Ley Antievasión, oficialmente conocida como la Ley N° 21.713, y marca un antes y un después para el ecosistema emprendedor.
La normativa obliga a facilitadores de pago, marketplaces y entidades financieras a verificar que quienes reciben ingresos por ventas o prestación de servicios cuenten con inicio de actividades vigente. En caso contrario, arriesgan la suspensión de sus medios de cobro, como links de pago, máquinas POS o ventas en plataformas digitales. En simple: si no estás formalizado, no cobras.
Más fiscalización y mayor trazabilidad de los ingresos
El endurecimiento de las reglas no es casual. En los últimos años, el SII ha fortalecido sus herramientas de fiscalización, accediendo a información financiera cada vez más detallada. Un hito clave fue la implementación de la conocida “norma de las 50 transferencias”, que permitió identificar a más de 165 mil contribuyentes con movimientos bancarios que podrían corresponder a actividad comercial no declarada.
Este nuevo escenario cambia completamente el riesgo de operar en la informalidad. Ya no se trata solo de eventuales citaciones o multas, sino de restricciones operativas directas que pueden impedir cobrar, acceder a servicios financieros o vender a empresas formales y al Estado. Además, la ley faculta al SII para ordenar la retención del IVA por parte de plataformas y medios de pago cuando existen antecedentes de incumplimiento tributario, afectando de forma inmediata la liquidez de los negocios.
Formalizarse para no quedar fuera del sistema
Más allá de la fiscalización, la informalidad genera un impacto silencioso pero profundo. Los emprendedores sin inicio de actividades enfrentan serias barreras para obtener o renovar patentes municipales, acceder a financiamiento bancario o postular a programas de apoyo estatal como los de SERCOTEC, FOSIS o CORFO.
Especialistas advierten que muchos emprendedores postergan la formalización por desconocimiento, temor a los trámites o la idea de que su negocio es “demasiado pequeño”. Sin embargo, con la entrada en vigencia de estas exigencias, formalizarse deja de ser una decisión opcional y pasa a ser un requisito básico de supervivencia para cualquier pyme que quiera crecer y consolidarse.
Soluciones digitales para facilitar el proceso
Frente a este nuevo escenario, han surgido plataformas que buscan simplificar el camino hacia la formalización. Una de ellas es Formalízate Hoy, desarrollada por la startup chilena Duemint. La herramienta guía a los emprendedores en todo el proceso: desde la constitución de la empresa y el inicio de actividades ante el SII, hasta la apertura de una cuenta empresa y el orden contable básico.
El proceso es 100% online y permite que un emprendimiento quede operativo en aproximadamente dos semanas, reduciendo la complejidad y fragmentación que históricamente ha frenado la formalización. En un contexto donde la informalidad tiene fecha de vencimiento, estas soluciones buscan transformar una obligación en una oportunidad de crecimiento.
En definitiva, el mensaje es claro: el SII sube el volumen, la fiscalización se vuelve más precisa y el sistema se cierra para quienes siguen operando al margen. Formalizarse ya no es solo cumplir con la ley, es la llave para seguir jugando el partido completo
