Informe técnico de la Corporación Nacional Forestal aclara que las variaciones en las cifras de superficie de araucaria responden principalmente a mejoras tecnológicas en los sistemas de monitoreo y no a una pérdida física reciente del bosque nativo.
La Corporación Nacional Forestal (CONAF) entregó nuevos antecedentes técnicos sobre el estado de conservación de la araucaria en la Región de La Araucanía, precisando el impacto real que han tenido los incendios forestales históricos sobre esta especie emblemática del país.
El análisis surge tras la difusión pública de cifras sobre supuestas pérdidas masivas de bosque de araucaria, contexto en el cual la institución enfatizó la necesidad de interpretar los datos considerando la evolución metodológica de los catastros forestales.
Según explicó CONAF, las diferencias observadas entre registros antiguos y actuales se deben principalmente a mejoras en los sistemas de medición cartográfica. Mientras en la década de 1990 se utilizaban resoluciones de 6,25 hectáreas por píxel, hoy existen herramientas satelitales de alta precisión capaces de analizar superficies de hasta 0,5 hectáreas, permitiendo una evaluación mucho más detallada.
Actualización tecnológica y monitoreo científico
El informe técnico sostiene que la variación en las superficies reportadas no implica necesariamente una desaparición física del bosque, sino una actualización en la forma de medir y clasificar la cobertura vegetal.
Desde CONAF indicaron que actualmente el monitoreo incorpora imágenes satelitales avanzadas, análisis geoespacial y evaluaciones científicas permanentes que permiten determinar con mayor exactitud la severidad de los incendios y la capacidad de recuperación de los ecosistemas.
Impacto real de incendios en áreas protegidas
El estudio elaborado tras el incendio ocurrido en 2015 en la Reserva Nacional China Muerta, desarrollado junto a la Universidad de La Frontera, estableció que el siniestro afectó 3.765 hectáreas totales.
De esa superficie, solo un 17,1% presentó daño severo alto, condición que podría comprometer la recuperación natural de la araucaria. El resto corresponde a sectores con daños bajos y medios donde la especie mantiene capacidad de regeneración.
En tanto, en la Reserva Nacional Malleco, el análisis satelital determinó que el incendio de 2002 impactó cerca de 5.971 hectáreas de bosque nativo. Posteriormente, el evento de 2015 afectó solo 33,7 hectáreas de araucaria, equivalente al 0,62% del área total dañada.
El director regional de CONAF, Héctor Tillería, señaló que las nuevas herramientas tecnológicas permiten evaluar con mayor precisión la severidad real de los incendios, destacando que gran parte de las áreas afectadas conserva capacidad de regeneración natural.
Araucaria: resiliencia ecológica y desafíos futuros
El informe concluye que no existe evidencia científica que respalde la pérdida reciente de 35 mil hectáreas de araucaria como fenómeno físico masivo.
Asimismo, se subraya que la Araucaria araucana, especie protegida y símbolo natural del sur de Chile, posee mecanismos de resiliencia frente a incendios de baja y mediana severidad, aunque su conservación requiere monitoreo permanente, restauración ecológica y fortalecimiento de estrategias preventivas.
Desde CONAF recalcaron que las evaluaciones sobre pérdida efectiva del bosque deben realizarse con análisis de largo plazo y rigurosidad científica, evitando interpretaciones parciales que puedan generar alarma pública sin el contexto técnico correspondiente.
