La reactivación de los procesos de embargo contra deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE) no solo ha generado preocupación financiera, sino también un creciente impacto emocional. Un especialista en salud mental advierte sobre los riesgos psicológicos asociados al endeudamiento y entrega herramientas para afrontar este escenario sin comprometer el bienestar personal.


La reciente ofensiva de cobranza impulsada por la Tesorería General de la República (TGR) contra deudores morosos del Crédito con Aval del Estado (CAE) ha vuelto a poner en el centro del debate una problemática que afecta a cientos de miles de personas en Chile.

Según cifras oficiales, actualmente existen más de 550 mil deudores asociados a este sistema de financiamiento estudiantil, acumulando una morosidad cercana a los 4 billones de pesos. Desde que comenzó el proceso de cobranza el pasado 4 de junio, más de 1.500 personas ya han enfrentado medidas de embargo, una situación que está generando preocupación no solo económica, sino también emocional.

Para el periodista, escritor, coach y especialista en salud mental Joaquín Pincheira, los efectos psicológicos derivados de este tipo de procesos pueden ser profundos y afectar diversas áreas de la vida cotidiana.

Ansiedad, estrés e incertidumbre: las consecuencias emocionales del endeudamiento

Pincheira explica que una de las primeras manifestaciones que suelen aparecer frente a un escenario de embargo es la denominada ansiedad financiera.

“La preocupación constante por las deudas, por el futuro y por la capacidad de responder a los compromisos económicos puede transformarse en una fuente permanente de estrés”, señala.

Según el especialista, esta situación puede traducirse en síntomas como insomnio, irritabilidad, dificultades para concentrarse, agotamiento emocional y una sensación permanente de incertidumbre.

A ello se suma un factor especialmente complejo: la percepción de injusticia que experimentan muchas personas que accedieron a la educación superior con la expectativa de mejorar su calidad de vida, pero que años después continúan enfrentando una pesada carga económica.

“La incertidumbre financiera puede convertirse en un problema serio cuando las personas comienzan a interpretar la situación como una derrota personal o una señal de fracaso”, advierte.

“Una deuda no define tu valor como persona”

Uno de los mensajes centrales que entrega Joaquín Pincheira apunta a separar la situación económica de la identidad personal.

“Tener una deuda no convierte a nadie en una mala persona ni en un profesional menos valioso. Una deuda es una circunstancia económica, no una definición de quién eres”, enfatiza.

El especialista sostiene que muchas personas terminan asociando su autoestima exclusivamente a su estabilidad financiera, lo que puede generar sentimientos de vergüenza, culpa y desesperanza cuando atraviesan dificultades económicas.

A su juicio, este fenómeno puede convertirse en un factor de riesgo para la salud mental, especialmente cuando se prolonga en el tiempo sin apoyo adecuado.

“Cuando alguien siente que su valor depende únicamente de su situación financiera, aumenta el riesgo de desarrollar cuadros de estrés crónico, depresión e incluso pensamientos suicidas”, alerta.

La advertencia adquiere especial relevancia considerando que junio es reconocido internacionalmente como el Mes de la Salud Mental Masculina, una instancia destinada a visibilizar los problemas emocionales que enfrentan los hombres y fomentar la búsqueda temprana de ayuda profesional.

Herramientas para enfrentar el impacto emocional de los embargos

Frente a un escenario de endeudamiento complejo o procesos de embargo, el especialista recomienda adoptar acciones concretas que permitan recuperar la sensación de control y reducir los niveles de ansiedad.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Informarse adecuadamente sobre el proceso de cobranza y sus alcances.
  • Solicitar antecedentes y aclaraciones a las instituciones correspondientes.
  • Buscar orientación jurídica especializada cuando sea necesario.
  • Elaborar un plan financiero realista acorde a las posibilidades personales.
  • Conversar con familiares, amigos o personas de confianza para evitar el aislamiento.
  • Solicitar apoyo psicológico si aparecen síntomas persistentes de ansiedad o depresión.
  • Mantener hábitos saludables como actividad física, descanso adecuado y espacios de recreación.

Pincheira recalca que enfrentar una deuda requiere abordar simultáneamente el aspecto financiero y el bienestar emocional.

“Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Informarse, buscar apoyo y entender que una deuda no determina el valor de una persona son pasos fundamentales para enfrentar la adversidad sin poner en riesgo la salud mental ni el proyecto de vida”, concluye.

En un contexto donde más de medio millón de personas continúan vinculadas a obligaciones financieras derivadas del CAE, especialistas coinciden en que la educación financiera, el acceso a apoyo psicológico y las redes de acompañamiento pueden marcar una diferencia significativa al momento de enfrentar este tipo de situaciones.

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