Un seminario realizado en Temuco destacó el papel de las mujeres mapuche en la conservación de semillas, la protección de la biodiversidad y la transmisión de saberes culinarios ancestrales. La jornada también convocó a participar en el Día de la Gastronomía Mapuche, programado para el 7 y 8 de noviembre.


“Cierra los ojos e imagina ese plato que preparaba tu madre o tu abuela cuando eras pequeño”. Con esta invitación a recuperar la memoria y las tradiciones familiares, el chef Juan Quiñeman dio inicio al seminario “Raíces que alimentan el futuro: Gastronomía Mapuche y seguridad alimentaria”, realizado este viernes en Temuco.

El encuentro puso en valor la cocina ancestral como parte del patrimonio cultural de La Araucanía y abrió la conversación sobre la importancia de proteger las semillas, conservar la biodiversidad y fortalecer la soberanía alimentaria de las comunidades.

La actividad también tuvo como objetivo convocar a la ciudadanía a participar en el Día de la Gastronomía Mapuche, que se celebrará el 7 y 8 de noviembre y tendrá como eje central la seguridad alimentaria.

Gastronomía Mapuche: una cocina conectada con el territorio

Durante el seminario, Elizabeth Painemal, presidenta de la Sociedad de Turismo Mapuche, destacó la necesidad de comprender la seguridad y la soberanía alimentaria desde una perspectiva que considere la cultura, el territorio y los conocimientos ancestrales.

El chef Juan Quiñeman profundizó en la cosmovisión de una gastronomía que entiende la vida como un ecosistema y reconoce que la alimentación comienza mucho antes de que los ingredientes lleguen al plato.

En su exposición, relevó conceptos fundamentales como el Kume Mongen, asociado al bienestar natural y humano; la Mapu, entendida como territorio y biodiversidad; y el itxofill mongen, que comprende todo lo vivo.

“Estos pilares vienen siendo sostenidos principalmente por mujeres, ñañas y lamgen que son curadoras de semillas y recolectoras”, explicó Quiñeman.

El chef también destacó el valor de una cocina basada en productos locales, estacionales y con propiedades medicinales, que despierta un interés creciente entre especialistas, chefs y botánicos extranjeros interesados en los ingredientes endémicos del territorio.

Mujeres mapuche y la defensa de las semillas ancestrales

Uno de los testimonios centrales de la jornada fue el de Edith Romero Cheuquepil, profesional agrícola vinculada al patrimonio mapuche-pehuenche de Lonquimay, quien subrayó la importancia de recuperar y proteger las semillas tradicionales.

“Las mujeres Mapuche (…) queremos lograr volver a producir nuestros alimentos, empoderando a más mujeres, hombres y a las nuevas generaciones (we choyün)”, señaló.

Romero destacó el trabajo desarrollado en su territorio para rescatar un catastro de semillas y preservar conocimientos agrícolas transmitidos entre generaciones. Según lo expuesto durante el encuentro, estos esfuerzos se relacionan con el reconocimiento del territorio pehuenche como Sitio Ingenioso de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La recuperación de semillas no solo contribuye a mantener prácticas agrícolas tradicionales. También permite resguardar la diversidad de los cultivos, fortalecer la autonomía alimentaria y transmitir este patrimonio a las nuevas generaciones.

Investigación y alerta por la pérdida de biodiversidad

El seminario también incluyó la presentación de la magíster Margaret Caro Villegas, quien expuso sobre sus investigaciones en torno a los alimentos ancestrales de La Araucanía, trabajo que se encuentra plasmado en los libros “Sabores que cuentan historias” y “Alimentos ancestrales de La Araucanía”.

Por su parte, el panel de especialistas abordó la necesidad de proteger la riqueza alimentaria del territorio, recuperar espacios de encuentro presencial, fortalecer los liderazgos y conocer la historia para proyectar el futuro.

El cierre de las exposiciones estuvo a cargo de Javier Lefiman, quien advirtió sobre las consecuencias de la erosión genética y la pérdida de biodiversidad agrícola en la región.

El especialista planteó que esta situación puede revertirse y prevenirse mediante el fortalecimiento de una alimentación saludable, sostenible y culturalmente pertinente.

Las reflexiones coincidieron en que la preservación de la gastronomía ancestral requiere proteger los ecosistemas, mantener vivas las prácticas tradicionales y reconocer el papel de las comunidades que conservan estos conocimientos.

El misawün puso en valor los sabores ancestrales

La jornada concluyó con un tradicional misawün, instancia de encuentro y convivencia en torno a los alimentos, donde los asistentes pudieron degustar preparaciones elaboradas por destacadas cultoras de la región.

La experiencia gastronómica estuvo a cargo de Leticia Silva Cayun, cocinera mapuche lafkenche y representante de Banquetería We Newen, junto con Norma Huenten Catrileo, premiada cocinera y cultora de Gastronomía Mapuche Millaray, ubicada en el sector Piedra Alta de Puerto Saavedra.

La degustación permitió conectar los contenidos del seminario con los sabores, ingredientes y prácticas culinarias que forman parte del patrimonio alimentario mapuche.

Al finalizar, las autoridades y los expositores llamaron a la comunidad y a los medios de comunicación a mantener vigente el diálogo sobre la protección de las semillas, la biodiversidad y la cocina ancestral.

La invitación quedó extendida para el 7 y 8 de noviembre, fechas en que se realizará el Día de la Gastronomía Mapuche, una celebración que buscará poner en el centro la seguridad alimentaria y la importancia de preservar los conocimientos que dan vida a la identidad culinaria del territorio.

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