El proyecto contempla mejoramiento de la doble calzada entre Collipulli y Gorbea, nuevas terceras pistas, puentes, enlaces y sistema de telepeaje sin barreras.


Proyecto busca modernizar 144 kilómetros entre Collipulli y Gorbea con nuevos estándares de seguridad y conectividad

El Ministerio de Obras Públicas activó oficialmente una de las licitaciones de infraestructura más relevantes para el sur del país al abrir el proceso nacional e internacional para la segunda etapa concesionada de la Ruta 5 en La Araucanía, iniciativa que considera una intervención de 144 kilómetros entre Collipulli y Gorbea.

El proyecto contempla una inversión estimada de 26.535.000 UF, equivalente a aproximadamente 1.210 millones de dólares, posicionándose como una de las mayores apuestas viales actualmente en ejecución fuera de la Región Metropolitana.


Una autopista estratégica para la macrozona sur

La Ruta 5 Sur constituye el principal corredor logístico de Chile, conectando centros productivos, puertos, zonas agrícolas y polos urbanos desde Santiago hacia el extremo sur.

La nueva licitación apunta a actualizar un trazado concesionado desde 1998, cuya operación finaliza el 31 de octubre de 2026, actualmente administrado por la sociedad concesionaria Ruta La Araucanía del grupo ISA Vías.

Desde el punto de vista de infraestructura, el proyecto no solo busca mantener la operación existente, sino elevar el estándar de la carretera frente al aumento sostenido del flujo vehicular y de transporte de carga registrado durante las últimas décadas.


Obras proyectadas: más capacidad y mayor seguridad vial

El diseño contempla una intervención integral del corredor vial, incorporando obras destinadas a mejorar capacidad, seguridad y eficiencia operacional.

Entre las principales iniciativas destacan:

  • Mejoramiento, rehabilitación y conservación de la actual doble calzada.
  • Construcción de terceras pistas en sectores cercanos a zonas pobladas.
  • Levantamiento de 7 nuevos puentes.
  • Construcción de 8 enlaces viales y calles de servicio.
  • Nuevas pasarelas con accesibilidad universal y diseño antisísmico.
  • Implementación de paraderos y mejoras de señalización.
  • Instalación de pórticos de telepeaje bajo sistema free flow.

Uno de los cambios estructurales más relevantes será la eliminación de los actuales peajes troncales de Púa y Quepe, los que serán reemplazados por un sistema de cobro electrónico sin detención vehicular.


Infraestructura para crecimiento regional

Desde el MOP, el seremi regional David Plaza confirmó que el proceso ya inició formalmente tras su publicación en el Diario Oficial el pasado 13 de mayo.

Las ofertas técnicas y económicas se recibirán hasta el 11 de agosto, mientras que la apertura de propuestas económicas está programada para el 6 de septiembre.

Especialistas en infraestructura destacan que la modernización del eje Collipulli–Gorbea responde a una necesidad acumulada por años: el aumento del transporte forestal, agrícola y turístico que ha presionado la capacidad original de la autopista.

La incorporación de terceras pistas en áreas urbanas busca precisamente reducir puntos críticos de congestión y disminuir la accidentabilidad, uno de los desafíos históricos del tramo.


Más que una carretera: integración territorial

Más allá del componente vial, el proyecto se interpreta como una intervención estructural para la competitividad regional.

La Ruta 5 no solo conecta comunas, sino que articula economías locales, facilita el acceso a servicios y fortalece la integración entre las provincias de Malleco y Cautín, históricamente separadas por brechas de conectividad.

El nuevo contrato concesionado deberá equilibrar eficiencia operacional, seguridad vial y estándares ambientales, en un contexto donde las inversiones públicas en infraestructura se posicionan como una herramienta clave para dinamizar el empleo y la actividad económica regional.

Con esta licitación, el Estado inicia la transición hacia una nueva generación de concesiones viales, marcada por digitalización del cobro, accesibilidad universal y adaptación a las exigencias de movilidad del Chile del siglo XXI.

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