La Unidad de Cuidados Paliativos Complejos del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena mantiene bajo control a 787 pacientes y brinda atención especializada para aliviar el dolor, controlar síntomas y mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades graves.
Aliviar el dolor, controlar los síntomas y acompañar a las personas y sus familias durante una enfermedad grave son parte de la labor que desarrolla la Unidad de Cuidados Paliativos Complejos del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena (HHHA) de Temuco.
En el marco del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, conmemorado el 10 de octubre, el equipo realizó un stand informativo dirigido a la comunidad hospitalaria y a los usuarios, con el objetivo de dar a conocer el alcance de esta atención y promover un enfoque centrado en la dignidad y la calidad de vida de las personas.
Los cuidados paliativos buscan prevenir y aliviar el sufrimiento mediante una atención integral que considera las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales de cada paciente. A diferencia de lo que suele creerse, no están destinados exclusivamente a personas en etapa terminal, sino también a quienes enfrentan enfermedades graves y requieren manejo especializado de sus síntomas, incluso mientras reciben tratamientos para controlar o tratar su patología.
El médico jefe de la unidad, Eric Porma, destacó la evolución de esta especialidad y su aplicación en distintas áreas de la medicina.
“Hoy por hoy, los cuidados paliativos son mucho más que el manejo de un paciente con cáncer que está en etapa terminal”, explicó, señalando que también se atiende a personas con enfermedades cardiovasculares, broncopulmonares y renales crónicas, entre otras condiciones que pueden generar necesidades complejas de atención y cuidado.
Actualmente, la unidad mantiene bajo control a 787 usuarios: 738 corresponden a pacientes oncológicos y 49 a personas con enfermedades no oncológicas. De este último grupo, 27 son pacientes pediátricos que requieren atención especializada debido a la complejidad de sus condiciones de salud.
Para responder a estas necesidades, el equipo está integrado por cuatro médicos, tres enfermeras, una kinesióloga, cuatro técnicos en enfermería de nivel superior, una trabajadora social, una psicóloga, un químico farmacéutico y un administrativo.
Entre sus prestaciones se encuentran las atenciones en policlínico, las visitas domiciliarias, el manejo del dolor, el control de síntomas asociados a tratamientos oncológicos, las sedaciones paliativas, las transfusiones y las paracentesis, según las necesidades clínicas de cada paciente.
El dolor más allá de lo físico
El lema del Día Mundial de los Cuidados Paliativos 2026 es “El tratamiento del dolor: una parte esencial de los cuidados paliativos”, una invitación a reflexionar sobre la importancia de abordar el sufrimiento desde una perspectiva integral.
Este enfoque se relaciona con el concepto de “dolor total”, desarrollado por Cicely Saunders, que reconoce que el sufrimiento no se limita a las molestias físicas, sino que también puede manifestarse en dimensiones emocionales, sociales y espirituales.
El miedo, la incertidumbre, la pérdida de autonomía y la preocupación por los seres queridos pueden afectar profundamente a quienes viven con una enfermedad grave. Por ello, la escucha, el acompañamiento y el apoyo a las familias forman parte esencial de los cuidados paliativos.
Camila Lobos, enfermera encargada de la unidad, destacó la importancia de comprender a cada paciente más allá de su diagnóstico, reconociendo su historia, sus temores y sus necesidades particulares.
Desde esta perspectiva, aliviar el dolor también implica entregar tranquilidad, escuchar y acompañar a las personas y sus familias durante las distintas etapas de la enfermedad, incluso cuando resulta difícil expresar lo que están viviendo.
La conmemoración permitió reforzar el compromiso del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena con una atención humanizada, que reconoce la dignidad de cada persona y considera a su entorno familiar como parte fundamental del proceso de cuidado.
Porque, aunque no siempre sea posible curar, siempre es posible aliviar, acompañar y contribuir a que nadie enfrente el sufrimiento en soledad.
